Política

Bono achaca a Federico Trillo ser el muñidor de las filtraciones sobre su patrimonio como ‘venganza’ por la traición que le hizo con el YAK-42

José Bono está intentando rastrear de dónde proceden las continuas filtraciones sobre su patrimonio, porque tiene el convencimiento de que hay detrás algo más que una simple suma de noticias. Cree que existe una operación y apunta sobre todo a Federico Trillo como promotor.

El presidente del Congreso sospecha, y así se le ha escuchado, que las continuas revelaciones sobre su situación económica, y la de su familia, es una operación montada por María Dolores de Cospedal, pero coordinada por su antecesor en el ministerio de Defensa.

Cree que Cospedal y su círculo más cercano se han dedicado a buscar dossiers y a distribuirlos, con intención de tratar de debilitar la figura del anterior presidente castellano-manchego para así recuperar posiciones en la región, donde ella ha quedado tocada por el episodio del agua y el fracaso del Estatuto.

Por lo que se refiere a Federico Trillo, la versión de Bono es que se trata de una venganza. Pretende pasarle factura por su comportamiento en el caso del Yak-42. Como es sabido, se atribuye a Trillo la versión de que, cuando procedieron al relevo en Defensa, Bono le prometió que no investigaría el accidente aéreo; y no sólo no lo cumplió, sino que fue quien lo activó.

Por el contrario, José Bono atribuye a “una filtración del PP”, con el propósito de construir una cortina de humo, las afirmaciones de que la campaña contra él podría estar siendo auspiciada por José Blanco.

El PP remitió ayer a la Fiscalía del Estado las últimas informaciones sobre el patrimonio del presidente del Congreso, diciendo que se le puede aplicar la doctrina del Supremo sobre cohecho impropio atribuido a Francisco Camps, “puesto que las dádivas han sido aparentemente reiteradas y aparentemente opacas, pero, eso sí, muchísimo más cuantiosas que las examinadas en aquél caso”.

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