Política

Pleno sobre el ‘caso Bárcenas’. Rajoy: “Ni me voy a declarar culpable, ni dimito, ni convocaré elecciones anticipadas”

Mariano Rajoy respondió a las críticas de Rubalcaba sobre su actuación en el 'caso Bárcenas' con palabras del propio líder socialista sobre presunción de inocencia y competencia de los tribunales y no del parlamento, durante el pleno del Congreso sobre el 'caso Bárcenas', celebrado en el Senado. El resumen final fue su frase: "No voy a dimitir porque no me considero culpable".

En su primera intervención, el presidente del Gobierno reconoció que se equivocó al confiar en Bárcenas, por fiarse de un “falso inocente”. Y argumentó que había acudido al Congreso, no por temor a una moción de censura, sino ante el daño que estaban provocando al crédito de España las dudas de la oposición sobre el Gobierno y su estabilidad.

Quince veces nombró a Bárcenas

Rajoy citó al propio Rubalcaba cuando declaró públicamente que asuntos de presunta corrupción política deben solventarse en los tribunales, no en el parlamento. En ese momento, José Blanco le pasó un papel con el mensaje de que se estaba refiriendo a él, al “caso Campeón”.

Rajoy, que hasta hoy nunca había pronunciado en público el nombre del ex tesorero del PP, esta vez sí citó a Bárcenas por su nombre, hasta quince veces durante su primera intervención. Rubalcaba le dobló, con treinta y cuatro veces.

Rubalcaba se centra en los SMS

La intervención de Rubalcaba se centró sobre todo en desmenuzar los SMS cruzados entre Rajoy y Bárcenas, y en las informaciones del diario El Mundo. Afirmó que los mensajes telefónicos eran SMS de “un socio con otro socio”.

Puso en duda incluso la legitimidad de las victorias electorales del PP, y por tanto del Gobierno, como consecuencia de la presunta financiación ilegal. Aprovechó también para arremeter con dureza contra María Dolores de Cospedal. El resumen se centró en la frase “tiene que marcharse, señor Rajoy”, con el argumento de que estaba causando daño a España. Afirmó que él y su partido no renuncian a la moción de censura

A la bancada socialista se le vio muy motivada y movilizada, con abundantes aplausos y momentos de murmullos de aprobación.

Rajoy, muy serio

El portavoz catalán, Durán y Lleida estuvo contemporizador e insistió en que no era hora de dimisiones “sino de explicaciones”.

Rosa Díez, de UPyD, se mostró especialmente crítica, con un tono agresivo y contundente. Acusó al presidente del Gobierno de haber permitido “que el caso Bárcenas se convierta en el caso Rajoy”. Le achacó querer controlar el Congreso, con sus decisiones de ir o no a informar a la Cámara. Y formuló una lista de preguntas directas pidiendo la respuesta de Rajoy.

 

Sentado en el escaño y escuchando a los oradores, a Rajoy se lo vio muy serio, incluso preocupado. Apenas tomó nota cuando los que ocupaban la tribuna eran los grupos minoritarios.

Alfonso Alonso

El portavoz del PP, Alfonso Alonso, dio con intensidad la batalla por parte del Gobierno. Aludió a ejercicios de “marrullería política” en la sesión, aunque lo atribuyó sobre Izquierda Unida y a los grupos pequeños.

Alonso puso en duda la autoridad moral de un PSOE que incurrió en financiación ilegal con Filesa (citó a Rosa Díez, que entonces estaba en ese partido) y sacó a colación los ERE’s de Andalucía. La sonrisa con que le escuchó Soraya Sáenz de Santamaría y el abrazo que le dio Rajoy fueron prueba de la complacencia que produjo su intervención en la bancada popular.

Rajoy responde con palabras de Rubalcaba

La intervención final de Rajoy resultó especialmente contundente. De entrada respondió con un claro ‘no’ a las peticiones de dimisión, y proclamó que ni se declara culpable, ni dimite, ni convocará elecciones anticipadas. Achacó a los socialistas que ni en el Congreso ni en el Senado le habían formulado una pregunta sobre el caso Bárcenas.

Rajoy centró su respuesta en argumentos que en su día manejó el actual líder del PSOE, que en ese momento el propio Rubalcaba aceptó con gestos de reconocimiento que eran palabras suyas. Por ejemplo, palabras respecto a casos de corrupción que en su día afectaron a los socialistas, y la afirmación “se quiere convertir el parlamento en una comisaría”, además de esta frase: un delincuente suministra una información a un diario, ese diario, El Mundo, lo manipula y tergiversa…

Afirmó que no tenía constancia de que su partido se haya financiado ilegalmente y proclamó: “Soy una persona recta y honrada”. Destacó la imposibilidad de demostrar que unas anotaciones no son ciertas, y utilizó la frase de Bertrand Rusell “la calumnia es siempre sencilla y verosímil”.

Rajoy apuntó que Rubalcaba podía estar utilizando el caso Bárcenas como la tabla de salvación de su liderazgo. Y concluyó: “No voy a dimitir porque no me considero culpable”.

En el turno de réplicas, Rubalcaba afirmó que el presidente del Gobierno había buscado el “cuerpo a cuerpo conmigo”, y replicó que en su caso su nombre nunca había aparecido vinculado a financiaciones ilegales. Y afirmó que Rajoy negaba la validez de los SMS porque en ellos “están sus sobresueldos”.

El líder del PSOE volvió a insistir en que Rajoy debía dimitir, asegurando que ningún dirigente europeo se mantendría en el cargo si saliera a la luz que había mantenido contacto con un evasor fiscal. Animó al presidente a buscar en su partido a un nuevo jefe del Ejecutivo, para evitar "berlusconizar" a España. Concluyó con un "váyase" que fue aplaudido por la bancada socialista.

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