Política

Los fieles a Pablo Iglesias evitan la autocrítica: “¿Mal resultado? ¡Si no gobiernan los fachas!”

Dirigentes de Podemos hicieron cuentas de qué dirigentes conservan el escaño y cuáles se quedan fuera del Congreso tras perder 29 escaños. Decenas de militantes esperaron en vano a celebrar el resultado en la plaza del Museo Reina Sofía

Pablo Iglesias comparece para valorar los resultados de Unidas Podemos, en abril de 2019.
photo_camera Pablo Iglesias comparece para valorar los resultados de Unidos Podemos.

De tercer a cuarto partido más votado de España, y de 71 a 42 escaños. Las elecciones generales de este 28 de abril de 2019 dejaron a Podemos, más bien a su candidatura Unidas Podemos (que integra a IU y otras fuerzas), en una posición mucho más débil en las Cortes Generales y en el tablero político nacional que la que tenía hasta ahora.

Pese a ello, Iglesias y los miembros de su círculo de confianza se aferraron a un mensaje optimista que en el propio Teatro Goya, donde Unidas Podemos concentró a sus dirigentes para seguir el escrutinio electoral, refutaron otros dirigentes más críticos.

Aplausos con cada subida

El escrutinio fue seguido en la “sede electoral” de Podemos como un partido de fútbol. Pero en esta ocasión el entusiasmo fue mucho menor, por ejemplo, al de 2015. En las elecciones generales de aquel año, en diciembre, la sala estalló en júbilo cuando se confirmaron los 69 escaños con los que el partido irrumpió por primera vez en el parlamento español.

En esta ocasión, sin embargo, la subida de un escaño provocaba aplausos que se convertían en silencio con las bajadas.

Cuando se vio que, en todo caso, el umbral de Podemos iba a quedar en torno a los 40 escaños (al final fueron 42) algunos miembros del equipo comenzaron a comentar la importante caída respecto a las elecciones de hace tres años.

El círculo de Iglesias evita la autocrítica

Sin embargo, las críticas internas que se empezaban a oir fueron inmediatamente rechazadas por los dirigentes más afines, en la actualidad, a Pablo Iglesias. ECD fue testigo, por ejemplo, de la respuesta que una dirigente de la máxima confianza del secretario general dio cuando le inquirieron por los resultados.

“¿Qué ha pasado?”, le preguntaron varios cuadros del partido, a lo que ella respondió con una sonrisa: “¿Cómo que qué ha pasado? ¡No ha pasado nada! ¡Que no gobiernan los fachas!”. Así zanjó la pregunta y el conato de debate.

Además, cabe señalar que en todo momento Pablo Iglesias, en su comparecencia, se limitó a decir que les hubiera gustado tener “unos resultados mejores”, pero pese a esa caída de 71 a 42 escaños, se resistió a decir que habían sido unos malos resultados.

Frente a esa postura oficial de felicitarse al no haberse producido unos mejores resultados de Vox, ni un gobierno de PP, Ciudadanos y los de Abascal, algunos miembros de Unidas Podemos dejaron oír su pesimismo. Por ejemplo, miembros de Izquierda Unida comentaban el temor a que el PSOE pueda optar por apoyarse en Ciudadanos.

 

Alberto Garzón ya habló de la “tentación naranja” que podría llevar a Pedro Sánchez a tratar de negociar un pacto con Ciudadanos (con el que el PSOE suma mayoría absoluta). Esos otros dirigentes de IU que acudieron al Teatro Goya lo veían más complejo. Expresaron sus temores de que Sánchez pacte la investidura con Podemos y partidos nacionalistas, pero luego sustituya esa alianza parlamentaria por los votos de Cs para sacar adelante, por ejemplo, reformas económicas “que exija la Unión Europea” y que Podemos no acepte.

¿Qué diputados retienen el acta?

La fuerte caída en escaños no sólo sitúan a Podemos en una situación de mayor debilidad frente al PSOE a la hora de negociar, pese a que Iglesias insistió en hablar de “gobierno de coalición” y de pactar un programa común, teniendo en cuenta que la relación entre ambos partidos ha pasado de ser 86 a 71, a 123 a 42: el PSOE ahora casi triplica en escaños a Unidas Podemos.

Los malos resultados suponen que buena parte de los actuales diputados morados se quedan ahora fuera del Congreso.

Eso provocó que en la misma sede electoral de Podemos, cuando el escrutinio ya estaba avanzado y había datos fiables por provincias, miembros del partido comenzaron a hacer una especie de balance de daños: fueron comprobando -provincia por provincia, con los datos provisionales y las candidaturas- qué dirigentes relevantes conseguían retener el acta de diputado, y quiénes se habían quedado fuera en esta ocasión.

Por ejemplo, respiraron aliviados al comprobar que Ione Belarra, portavoz adjunta en el Congreso, consiguió el último escaño por Navarra, donde Podemos pasó de dos diputados a uno.

Sin embargo, hay casos llamativos de diputados que se caen ahora del nuevo grupo parlamentario de Unidas Podemos. Es el caso de Juanma del Olmo, uno de los dirigentes del círculo más cercano a Pablo Iglesias y responsable de la Secretaría de Comunicación. Era diputado por Valladolid, provincia por la que Unidas Podemos no ha conseguido escaño en esta ocasión.

Los casos se repiten en distintas provincias. Especialmente llamativo es que Podemos se queda sin representantes en el Congreso por comunidades autónomas como Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y La Rioja, mientras que en Aragón cae de dos a un escaño (Pablo Echenique) y en Galicia pasa de cinco diputados a sólo dos.

Los primeros casos citados provocaron que a Iglesias le dirigieran una pregunta sobre si le preocupaba haberse quedado sin diputados en zonas tan amplias de España, aunque poco pobladas, lo que se ha dado en llamar “la España vacía”. El líder de Podemos eludió responder a esa cuestión directamente.

No hubo fiesta en la calle

Aunque Iglesias y sus mayores fieles trataron de evitar el pesimismo, hubo una muestra evidente de que Podemos no estaba para grandes alegrías en la noche de este 28 de abril. Por primera vez en los cinco años de vida del partido, evitaron celebrarlo en la calle con sus militantes.

El 20 de diciembre de 2015 Podemos llenó la plaza junto al Museo Reina Sofía, en Madrid, para celebrar haber entrado de golpe en el Congreso con 69 diputados. Los fundadores de Podemos festejaron el éxito y la celebración fue un carrusel de discursos y de canciones míticas de la izquierda que enardecieron a los congregados.

Al Reina Sofía volvieron los dirigentes de Podemos la noche del 26 de junio de 2016, con peor ánimo al no haber conseguido el tan comentado “sorpasso” al PSOE pese a haber sumado a Izquierda Unida.

Pues bien: tres años después, esa caída de 29 escaños le quitaron a Podemos las ganas de celebrar los resultados.

Al terminar su rueda de prensa, Pablo Iglesias volvió con su “guardia pretoriana” a la zona reservada a dirigentes del partido. Poco después salió para dirigirse a la calle ante el ruido de bocinas. Junto a Tito Álvarez, líder del sindicato Élite Taxi, Iglesias salió del Teatro Goya para ver cómo varias decenas de taxistas, con sus vehículos, se habían congregado para celebrar los resultados.

“A viva voz”, dijo Iglesias que les hablaría. Y así lo hizo, sin megáfono, improvisando un discurso combativo a favor “de las familias luchadoras del taxi” con el que se le notó, en algunos momentos, ciertamente emocionado.

Sin embargo, ese fue todo el “baño de masas” de Pablo Iglesias en la noche electoral. Nada más despedir de los taxistas, se subió a un coche y se marchó del Teatro Goya. Existía la incógnita de si acudiría a esa plaza de Madrid, pero no lo hizo.

“Nosotros no convocamos, si la gente quiere ir...”, justificaban desde Podemos que no estuviera programado que la noche electoral fuera a continuar en el Reina Sofía. Y así ocurrió. Pese a que se había montado un escenario, de que había cámaras de televisión, y de que se habían congregado varios cientos de militantes y simpatizantes, ni Iglesias ni otros dirigentes de Podemos fueron allí.

Pasadas las doce de la noche, al constatar que no acudiría nadie, parte de los congregados que llevaban un buen rato esperando decidieron marcharse. Muchos lo hicieron quejándose, desilusionados, de que ni el secretario general ni otros dirigentes del partido se hubieran pasado. Por contra, parte de los simpatizantes de Podemos -sobre todo jóvenes- optaron por quedarse. La concentración tomó un cariz más de botellón, y de hecho los vendedores ambulantes de cerveza ya estaban tomando la plaza mientras operarios desmontaban el escenario que no había llegado a utilizarse.

Menos asistencia y ausencias destacadas

En sus terceras elecciones generales, Unidas Podemos eligió el Teatro Goya, en el distrito de Latina, cerca del río Manzanares. Como en las anteriores noches electorales, los dirigentes del partido entraron en un espacio restringido del teatro, al que se accedía con acreditación por lista y que estaba protegido por telas negras en los cristales y personal de seguridad en los accesos.

Quienes estaban en la lista se colocaban una pulsera de papel de color morado, en unos casos, y de color blanco en otros, ya que había zonas separadas. Dentro de ese espacio, había un área más elevada en la que se colocaron los principales dirigentes de Podemos y sus aliados.

Entre los invitados a esta noche electoral había candidatos al Congreso por Madrid, miembros del aparato nacional del partido, integrantes de consejos ciudadanos autonómicos (direcciones regionales)... Algunos de los invitados no tuvieron reparo en acudir con su familia: había niños de corta edad, incluso bebés en brazos de sus padres.

En ese espacio del Teatro Goya, los líderes de Podemos y sus invitados contaban con una barra para pedir bebidas. Además, según comentaron algunos dirigentes de Podemos mientras fumaban en la calle, la comida que se sirvió recibió una nota bastante alta.

Una gran pantalla ofrecía el escrutinio en directo, con señal de La 1 de TVE.

Entre los dirigentes de Podemos que se dejaron ver allí estuvieron, además de Pablo Iglesias e Irene Montero, el secretario de Organización Pablo Echenique, la portavoz Noelia Vera, Rafa Mayoral, Nacho Álvarez (responsable económico), Isabel Serra (candidata a la Comunidad de Madrid), el eurodiputado Miguel Urban, el fundador Juan Carlos Monedero, Jorge Verstrynge... y por IU, Alberto Garzón y Carlos Sánchez Mato, por ejemplo.

También se dejó ver Pablo Gentili, jefe de gabinete de Pablo Iglesias. Fue al único que Iglesias saludó al llegar pasadas las ocho, con una pequeña sonrisa pero serio: le hizo un saludo cariñoso a Gentili y entró sin mirar a las cámaras.

Respecto a anteriores elecciones y, por tanto, anteriores noches en el Teatro Goya, hubo una asistencia menos nutrida. Además, faltaron personas muy importantes en los inicios de Podemos, todos aquellos que han ido cayéndose del proyecto y que en 2015 y 2016 ocupaban un lugar relevante: Luis Alegre, Carolina Bescansa... e Íñigo Errejón y muchos de sus fieles. Tampoco estuvieron los concejales de Ahora Madrid expulsados de Podemos por irse con Manuela Carmena, como Rita Maestre.

Sí acudieron un puñado de militantes, despistados, a los que el personal de seguridad explicó que no podían pasar a celebrar los resultados, y les emplazaron a hacerlo más tarde en el Reina Sofía.

El voto (y la ausencia) de Íñigo Errejón

Por primera vez en los cinco años de historia de Podemos, Íñigo Errejón no siguió el recuento con sus compañeros de partido, debido a la separación que provocó su decisión de lanzar una candidatura a la Comunidad de Madrid aliado con Manuela Carmena y al margen de Podemos.

En anteriores citas, Errejón había sido uno de los portavoces para dar cuenta de los datos de participación y los resultados. Sin embargo, en este 28 de abril Errejón ni se pasó por el Teatro Goya, donde se congregaron candidatos y dirigentes de Podemos, con Pablo Iglesias a la cabeza.

Eso sí, este alejamiento no impidió que el ex número dos del partido morado diera su apoyo a Podemos. Errejón, al menos en la urna del Congreso, introdujo la papeleta de Unidas Podemos, con Iglesias como número uno y ahora Irene Montero como número dos de la lista por Madrid, la posición que ocupó dos veces el ahora candidato de Más Madrid a las elecciones autonómicas.

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