Política

Motín de los barones contra Pablo Casado: están hartos de su complicidad con Díaz Ayuso

Encabezados por Feijóo han pactado desobedecer la consigna de Génova de “todos contra Vox”. El apoyo de la presidenta madrileña a la hostelería ha dejado en evidencia al resto de líderes regionales

Feijóo, Ayuso y Moreno Bonilla.
photo_camera Feijóo, Ayuso y Moreno Bonilla.

La disparidad de criterios y decisiones en la gestión de la pandemia por parte de los presidentes autonómicos del PP ha provocado una importante fractura de los barones del PP con Pablo Casado, que se han organizado para plantarse ante la dirección nacional del partido. Admiten que están “hartos” de que Génova siga el juego a Isabel Díaz Ayuso y no le pare los pies.

Mientras Galicia cierra toda la hostelería, Castilla y León confina municipios y Murcia limita movimientos, la Comunidad de Madrid de Isabel Díaz Ayuso relaja las restricciones y asegura que cualquier cierre de bares y restaurantes, como el decidido por sus colegas de partido en otras comunidades, supone la “ruina” de la economía. Sin complejos, sin mirar más que por sí misma.

El dardo envenenado de Feijóo

Tras comprobar cómo la presidenta de la Comunidad de Madrid ordenaba que estos negocios cerrasen a las nueve de la noche, permitiéndoles trabajar el resto de la jornada, y poder ofrecer servicio hasta a cuatro comensales por mesa, Alberto Núñez Feijóo expresó su sorpresa hace unos días en una entrevista en La Voz de Galicia.

“Madrid ha optado por una decisión por la que yo no me sentiría responsable si la tuviese que aplicar en Galicia y, por tanto, he optado por otra”.

Cabecilla de un motín de barones

Pero el reproche del presidente de la Xunta a Isabel Díaz Ayuso no es un hecho aislado, individual. Según ha podido saber Confidencial Digital por varias fuentes regionales del PP, Feijóo se ha erigido en cabecilla de un motín contra Pablo Casado protagonizado por el resto de líderes autonómicos del partido que gobiernan en Andalucía, Castilla y León y Murcia.

Juanma Moreno, Alfonso Fernández Mañueco y Fernando López Miras tampoco respaldan la apuesta de la presidenta madrileña por mantener abiertos los comercios y la hostelería durante la pandemia.

En el entorno del resto de barones aseguran que, pese a que ellos no han visibilizado públicamente su desacuerdo con Díaz Ayuso, comparten el parecer del líder gallego. Remiten a los hechos para demostrar su rechazo: Andalucía, Castilla y León, Galicia y Murcia han adoptado medidas más duras que las de Madrid.

Casado tiene que frenar ya a Ayuso

Las fuentes regionales del partido a las que ha tenido acceso ECD aseguran que el objetivo de la rebelión es plantarse ante Pablo Casado, al que reprochan su complicidad con las medidas que defiende la presidenta madrileña.

“Pablo tiene que frenar a Isabel. Nos está dejando en evidencia al resto”, se quejan desde los Ejecutivos de Galicia, Andalucía, Castilla y León y Murcia.

Un día después de que el presidente gallego pusiera de manifiesto las contradicciones que existen dentro de su partido a la hora de afrontar la pandemia, Casado evitó posicionarse a favor de ninguno de los dos dirigentes.

Es más. Salió por la tangente, explican: Casado aseguró que Feijóo y Ayuso “lo están haciendo exactamente igual” para hacer frente a la crisis del coronavirus pese a desplegar estrategias claramente enfrentadas.

Hartos de las presiones de los hosteleros

La falta de reproches por parte de la dirección nacional del PP a la líder madrileña por sus decisiones ha acabado por indignar al resto de presidentes autonómicos.

“Si todos estamos cerrando actividades económicas, digo yo que no estaremos todos equivocados”, protesta uno de los barones más indignados con la actitud de Ayuso y el beneplácito de Casado.

Admiten que el apoyo de la presidenta madrileña a la hostelería “les ha dejado a los pies de los caballos” y les está provocando fuertes presiones del sector hostelero en sus territorios.

“¿Por qué tú nos cierras aquí, y en Madrid que también gobierna el PP, se permite trabajar?”. Estos son los reproches que reciben a diario el resto de líderes regionales del partido.

Se saltan la consigna de “todos contra Vox”

Según las fuentes consultadas, el plante de los barones del PP se ha materializado en una acción coordinada que pasa, como primera medida, por desobedecer la consigna de “todos contra Vox” lanzada desde Génova.

Como prueba de su enfado con Casado por su complicidad con Díaz Ayuso, en las autonomías del PP destacan que las críticas impulsadas por la dirección nacional contra Vox por actuar como “salvavidas” del Gobierno en el decreto para la gestión de los fondos europeos, solo se han escuchado de momento desde Génova.

“¿Qué le debe Vox a Pedro Sánchez?”, se preguntó el secretario general del PP, Teodoro García Egea, tras la abstención del partido de Santiago Abascal. “El Gobierno encara el resto de la legislatura con optimismo. Unas veces le salva [Arnaldo] Otegi; otras, [Gabriel] Rufián, y otras veces, Vox y Santiago Abascal”, añadió.

Los líderes regionales se mantienen en silencio. Están a la espera de una rectificación del líder del partido o se mantendrán al margen de esta estrategia ideada por Génova para las elecciones catalanas.

Estrategia de Génova para las catalanas

Hay que recordar que la dirección de Vox tomó la semana pasada la decisión de abstenerse en uno de los decretos más importantes de la legislatura, el texto para agilizar la gestión de los 140.000 millones de euros que llegarán a España procedentes de la UE.

Ante el insólito respaldo de la extrema derecha al Gobierno de Pedro Sánchez, la estrategia marcada por Pablo Casado, y transmitida también al partido a nivel regional, consiste en aprovechar esa circunstancia para cargar duramente contra Vox por su alineamiento con el PSOE y Podemos, y en responsabilizar más adelante a los de Abascal de los posibles fallos en la recepción de los fondos.

La dirección de los populares ve en este apoyo de Vox al plan del Ejecutivo un gran elemento de diferenciación entre Vox y el PP. Consideran que les sirve también para dejar otro interrogante en el aire: “¿Es Vox el socio oculto del Gobierno que ellos llaman ilegítimo y criminal?”.

La dirección nacional del PP está decidida a utilizar esta baza en la campaña electoral catalana, aunque de momento con poco eco en el resto de territorios.

En el acto de apertura, en Barcelona, Pablo Casado insistió la semana pasada en que “quien ha salvado un plan clientelar abocado a la corrupción para gestionar con opacidad los fondos europeos han sido los extremistas de Vox”.

Hay que evitar como sea el ‘sorpasso’

En Génova se tiene en cuenta que en Cataluña se libra una primera batalla, ajustada según los últimos sondeos: el CEO catalán (equivalente al CIS) pronostica para el PP una subida de cuatro a nueve escaños, por los cinco o seis que lograría Vox.

Los populares insisten en que es muy difícil que Vox les supere y confían en que la grieta abierta en su hasta ahora inquebrantable electorado le haga daño. El objetivo, reconocen, es evitar como sea el ‘sorpasso’ del partido de Santiago Abascal en el Parlament.

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