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"Pedro, llámame por favor". Firmado: Quim Torra

Quim Torra, en el Parlament de Cataluña.
photo_camera Quim Torra, en el Parlament de Cataluña.

Empieza a resultar patético el papelón de Quim Torra, flamante presidente de la Generalitat, y que sin embargo cada vez encuentra menos protagonismo en la vida política del país. Cuando digo país, digo España, claro.

Lo más clamoroso es el ninguneo a que le viene sometiendo Pedro Sánchez, que no solamente no le llama para nada (no contacta con él desde hace meses), sino que incluso no contesta a los intentos telefónicos que protagoniza el Molt Honorable. No le coge el teléfono.

Además de otras consideraciones, de oportunidad y de conveniencia, a lo que parece el inquilino de La Moncloa salió escaldado de la famosa entrevista en Pedralbes, y por eso no quiere ni verle.

Pero existe un trasfondo más complejo. La rotunda circunstancia de que el partido de Quim Torra, antes llamado Convergencia y ahora bautizado como Junts per Catalunya, se ha convertido en prescindible.

A nivel regional, no gana elecciones, superado por el viejo enemigo, Esquerra. Y a nivel estatal, JxCat no es necesario para nada.

Desde el punto de vista de Pedro Sánchez, su apoyo no resulta suficiente para decidir una mayoría, para la que le basta con los votos de Esquerra. Que además, ya se ofreció en el pasado intento de investidura.

A más a más, que se suele decir en Cataluña, el número dos del Govern, Pere Aragonés, le está comiendo la tostada a Quim Torra.

Con Junqueras en la cárcel, convertido en portavoz de Esquerra, Aragonés ha propuesto, como requisito para dar los votos a la investidura de Pedro Sánchez, una mesa Gobierno-Gobierno (Govern en este caso) para buscar una solución al "conflicto" de Cataluña. Una mesa a la que quien asista sea el vicepresidente (él mismo), no el presidente.

Patético resultó escuchar a Torra hablando en el Parlament, argumentando que, si esa reunión en la cumbre se celebrara, quien tenía que estar presente era él, el president, y no su número dos. Para añadir a continuación que Pedro Sánchez "tenía" que ponerse al teléfono. Aquello sonaba a: "Pedro, llámame por favor".

Aparte de otros altercados legales, por si fuera poco Quim Torra se enfrenta a una inhabilitación, en el juicio por desobediencia tras la colocación de lazos amarillos en edificios durante la campaña electoral.

Tanto lo ve venir, que hasta tiene pensado quién puede sucederle en el sillón de la Generalitat: la combativa Laura Borrás.

Por cierto que, cuando se confirme la condena de inhabilitación, Quim Torra ingresará en la ansiada condición de "héroe del independentismo", equiparándose así a los que ahora se encuentran en la cárcel por una decisión judicial. Aunque con una pequeña diferencia: que él no ingresará en prisión. Bueno, no tan pequeña.

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En Twitter @JoseApezarena

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