Opinión

Que pase a la historia por lo que sea, pero que pase ya

Pedro Sánchez.
photo_camera Pedro Sánchez.

Cualquier calificativo que se añada a tonto es siempre redundante. Tonto incapaz, tonto inútil, tonto estulto, tonto inservible, tonto fracasado, tonto ignorante, tonto sobrante o tonto superfluo, pero tonto histórico es algo que sin caer en la redundancia, puede definir muy bien a un personaje.

Ni la historia podía llegar a menos, ni el “pasador histórico” podía llegar a más.

Hay que maliciarse que aprovechando los presupuestos aprobados, y el black friday, se ha comprado el espejito de la madrastra de Blancanieves, pero el problema es que los vampiros no se reflejan en los espejos y el “pasador histórico” está vampirizando el estado de derecho a pasos agigantados.

Es evidente que en La Moncloa, entre cargos en los múltiples  organigramas, asesores y pelotilleros escalafonados, ya no cabe un tonto más. Si entra alguno, otro sale despedido por una ventana. El problema es que en esos palacetes siempre hay un tonto jefe y a ese no hay quien le eche. De momento

Con la fácil que le hubiera sido al “pasador histórico” pasar a la historia por haber hecho, no bueno, sino menos malo, a Zapatero, se ha ido a buscar apoyo al cadáver de Franco. Franco ha recibido denuestos, vejaciones, críticas, descalificaciones más o menos justificadas, pero es un trago para cualquiera que sus restos mortales sirvan para que un tonto pretenda entrar en la historia.

Cualquier calificativo que se añada a tonto es siempre redundante. Tonto incapaz, tonto inútil, tonto estulto, tonto inservible, tonto fracasado, tonto ignorante, tonto sobrante o tonto superfluo, pero tonto histórico es algo que sin caer en la redundancia, puede definir muy bien a un personaje.

El problema llega cuando la tontería del tonto se coinvierte en oficial.

Tiene escrito Miquel Jiménez que hay que tomarse la medicación y es verdad, porque ese olvido o negligencia puede tener consecuencias muy desagradables sobre todo en campaña electoral.

La historia es lo que tiene, que tergiversada o no, sirve para muchas cosas incluso para hablar de la luz del republicanismo. Con las memeces que dice el “pasador histórico” ocurre como con sus desmanes legislativos y ataques a la democracia que como se suceden sin solución de continuidad nadie sabe a qué carta quedarse. Por ejemplo, qué es más tonto, lo de entrar en la historia con el cadáver de Franco a hombros o lo de la luz del republicanismo. 

Incluso vale para que muchos estén de acuerdo con eso de que Sánchez pase a la historia, pero que pase cuanto antes.

La carcajada: Dice Sánchez en el trance de pasar a la historia: “Quería reivindicar ese legado de luz que dejó el republicanismo”

 
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