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Sísifo y Zapatero

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El Rey de los vientos era conocido como Eolo. Rey inteligente a la par que ingenioso, inventó las velas de los barcos. El hijo de Eolo, Sísifo, heredó su inteligencia, adaptabilidad e ingenio, pero, lamentablemente, no heredó su piedad. Eolo, parte dios y parte espíritu del viento, es piadoso, y se le veneraba por esta razón. Pero el hijo del viento, Sísifo no tenía ni conciencia ni humildad, y por ello se le sometió a un castigo terrible siendo obligado a empujar una enorme roca cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de alcanzar la cima, la piedra siempre rodaba hacia abajo, y éste tenía que empezar de nuevo su labor; y así, por los siglos de los siglos.

Es increíble como leyendas mitológicas vuelven a la realidad actual. Nuestro contemporáneo hijo del viento, José Luis Rodríguez Zapatero, se asemeja en la gran mayoría de conductas y actuaciones a Sísifo. Carente de humildad y conciencia, Zapatero también será sometido a un horrible castigo, castigo legítimo e impartido por la ciudadanía española. Sísifo engaño a los dioses, nuestro Presidente engaña a la población, y por eso esta debe ser la que decida el respectivo castigo.

Sísifo, hijo mitológico del viento tuvo que cargar una pesada piedra por los siglos de los siglos. José Luis Rodríguez Zapatero, hijo actual del viento, carga y cargará con la piedra de ser considerado el peor presidente del gobierno de la democracia, tan solo “salvado” por coincidir en la historia con también la peor e inoperante oposición de los populares.

Llevamos casi dos años en los que desde sólo un escaño, el de Unión Progreso y Democracia, se han hecho más propuestas, se ha plantado más batalla, se ha buscado más unión y pactos, y se han dicho más verdades, que juntando los ciento ochenta escaños restantes del Congreso de los Diputados. Esto demuestra que nuestra democracia necesita una urgente regeneración, al igual que la forma de hacer política y explicarla a los ciudadanos. La manera de actuar de UPyD desde su escaño es el ejemplo, es la esperanza y el camino para que la democracia se robustezca y plante cara a los problemas y necesidades del siglo XXI.

 

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