Defensa no responde a una petición para que retire las laureadas y medallas concedidas a militares sublevados con Franco

Una asociación por la Memoria Democrática ha solicitado también que el ministerio haga público el censo de vestigios franquistas que va a eliminar de los cuarteles

Francisco Franco y Carmen Polo.
Francisco Franco y Carmen Polo.
  1. Una carta sin respuesta
  2. Condecoraciones por la Guerra Civil
  3. Legión, Regulares, requetés...
  4. La Medalla Militar Individual
  5. Ascensos para militares republicanos
  6. Reconocimiento al maquis
  7. Un “lugar de Memoria” en Ferrol
  8. Lista de vestigios franquistas
  9. Propusieron expertos en el comité
  10. La Bandera ‘Comandante Franco’
  11. El Panteón de Marinos Ilustres
  12. Gestos para los militares republicanos
Buques de la Armada en el Arsenal de Ferrol (Foto: Armada).
Buques de la Armada en el Arsenal de Ferrol (Foto: Armada).

El Ministerio de Defensa no sólo ignora o rechaza las peticiones y solicitudes sobre la aplicación de la Ley de Memoria Democrática que le llegan por parte de quienes tratan de evitar que se eliminen ciertas denominaciones, como la de ‘Comandante Franco’ que fue sustituida en la Iª Bandera de la Legión.

También le ha ocurrido a la Asociación por la Memoria Militar Democrática. Esta asociación se define como “un movimiento de militares demócratas, antifranquistas y antifascistas, que surge del Manifiesto contra el franquismo en las Fuerzas Armadas” que se impulsó en respuesta a otro en defensa de la figura de Franco a raíz de su exhumación.

El objetivo de la asociación es “erradicar las ideologías de carácter totalitario y antidemocrático de entre los miembros de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil”. En sus estatutos recoge fines como “denunciar la ilegítima y criminal suplantación del orden constitucional de la II República por parte de un sector golpista de las fuerzas militares, en alianza con la Alemania nazi y la Italia fascista”, y “poner en evidencia la persistencia de la mentalidad franquista entre los mandos de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil”.

Una carta sin respuesta

El capitán de Navío retirado Manuel Pardo de Donlebún Montesino es el presidente de la Asociación por la Memoria Militar Democrática. Recientemente denunció que ni la subsecretaria de Defensa ni el secretario de Estado de Memoria Democrática había respondido a las cartas que les había enviado.

A Adoración Mateos, subsecretaria de Defensa, le mandó una carta por ser la presidenta del Comité de Seguimiento, en el ámbito del Ministerio de Defensa, para el estudio, la coordinación y la planificación de las actuaciones que se deriven de la Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática.

En esta misiva, el presidente de la Asociación por la Memoria Militar Democrática le trasladó “algunas consideraciones acerca de la deseable participación de profesionales externos y del mundo memorialista en los trabajos de la Comisión, algunas sugerencias sobre ciertas medidas que considerábamos debieran ser promovidas desde el ministerio y, sobre todo, con el ruego de que se hiciera público el inventario de las acciones que se proponían ejecutar en el inmediato futuro”.

Condecoraciones por la Guerra Civil

El capitán de Navío retirado Pardo de Donlebún detalla a Confidencial Digital algunas de las sugerencias concretas de medidas que su asociación trasladó al Ministerio de Defensa, en una carta que no ha tenido respuesta.

Una de las propuestas que esta asociación trasladó a Defensa para, a su entender, cumplir con la Ley de Memoria Democrática, consiste en retirar todas las medallas, condecoraciones y distinciones militares que se concedieron a militares y a unidades de las Fuerzas Armadas que combatieron en el bando sublevado de la Guerra Civil de 1936-1939.

Decenas de militares, desde soldados hasta generales, llegando al propio Franco, fueron condecorados por la Junta de Defensa Nacional -que dirigía la sublevación al inicio de la guerra-, por el gobierno de Franco durante la contienda, y más tarde por la dictadura una vez acabada la guerra, precisamente por su papel en hechos de armas sucedidos entre el 17 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939.

 

El listado de condecorados con la Cruz Laureada de San Fernando por sucesos militares en el bando sublevado de la Guerra Civil es extenso. Hay militares de la Armada que se puso del lado de los sublevados, de la incipiente aviación, así como de las distintas armas y cuerpos del Ejército de Tierra (Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros...).

Legión, Regulares, requetés...

Destacan especialmente los miembros de la Legión y de los Regulares, que fueron una de las principales fuerzas de choque del bando sublevado en la guerra. Los Regulares son la unidad del Ejército más condecorada, por las guerras en Marruecos y también por la Guerra Civil.

En cuanto a la Legión, al menos ocho legionarios recibieron la Cruz Laureada de San Fernando, y también se concedió la Cruz Laureada colectiva a la Iª, IVª, VIª, IXª y a la XVª Bandera de la Legión, así como a la 16ª Compañía de la IVª Bandera.

Esta condecoración colectiva se aprobó también para la Sexta Batería de Montaña de Artilleros de Melilla, y para unidades que ya no existen, y que integraban a militantes de organizaciones políticas que apoyaron la sublevación: la Primera y la Segunda Compañías del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, y la 18 y la 21 Falange de la Segunda Bandera de Falange de Aragón.

Además, Franco concedió la Laureada a todos los protagonistas de los grandes sucesos heroicos de resistencia de su bando: los defensores del Alcázar de Toledo, los guardias civiles que resistieron en el Santuario de la Virgen de la Cabeza, los defensores de Oviedo... De igual forma, aprobó la Laureada para la ciudad de Valladolid, para el pueblo de Belchite y para Navarra.

Recibieron la máxima condecoración militar española algunos de los principales líderes militares que se sublevaron en julio de 1936, así como a ciertos militares considerados héroes o mártires: Emilio Mola, Antonio Aranda, José Moscardó, los capitanes de Aviación Carlos Haya y Joaquín García-Morato...

La Medalla Militar Individual

Además de la Laureada de San Fernando, por la Guerra Civil un buen número de militares del bando sublevado fueron condecorados con la Medalla Militar Individual.

La Cruz Laureada de San Fernando es la máxima recompensa militar de España y se concede por acciones, hechos y servicios que tengan la consideración de excepcionales e implicar un valor heroico.

La Medalla Militar Individual está un grado por debajo, y recompensa acciones, hechos y servicios extraordinarios que impliquen un valor muy distinguido.

Ascensos para militares republicanos

Desde la Asociación por la Memoria Militar Democrática consideran que el Ministerio de Defensa no puede mantener condecoraciones que se concedieron a militares “que se rebelaron contra el gobierno legítimo” de la Segunda República.

Siguiendo la misma lógica, propusieron al departamento que dirige Margarita Robles que apruebe medidas de “restauración de los militares leales a la República”. Tras la muerte de Franco y el fin de la dictadura, se aprobaron leyes y decretos para conceder pensiones de jubilación y otras prestaciones económicas a los militares que combatieron en el bando republicano.

Pero ahora la Asociación por la Memoria Militar Democrática pide que se concedan ascensos honoríficos a los militares que lucharon del lado de la Segunda República en la Guerra Civil.

Reconocimiento al maquis

Otras medidas propuestas en su carta a Defensa iban en la misma línea, de reconocer a los militares republicanos.

Por ejemplo, plantearon que el Estado realice un reconocimiento oficial, solemne, de los combatientes del ejército republicano en la Guerra Civil.

De igual forma, pidieron al Ministerio de Defensa que anule “los expedientes represivos” a los militares republicanos que fueron depurados una vez cayeron prisioneros o cuando terminó la guerra.

En materia de homenajes, la carta pedía otros dos reconocimientos: uno para quienes lucharon en el maquis y las guerrillas antifranquistas una vez acabada la guerra, y otro para los republicanos españoles que participaron en la Resistencia Francesa frente a los nazis y para los que lucharon en los ejércitos aliados en la Segunda Guerra Mundial.

Hay que tener en cuenta que los españoles que murieron luchando en la resistencia francesa, por ejemplo, al no tener por entonces la condición de militares españoles, no tienen la misma consideración que los españoles que murieron en Rusia combatiendo en la División Azul. En este último caso, gracias a un convenio con Alemania, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ejército de Tierra colaboran en las tareas de exhumación y repatriación a España de los restos mortales de españoles.

Otra medida planteada es que los alumnos de las academias y centros docentes militares estudien la Historia de las fuerzas armadas republicanas.

Un “lugar de Memoria” en Ferrol

La nueva Ley de Memoria Democrática contempla la creación de lo que denomina “lugares de Memoria Democrática”.

Un lugar de Memoria Democrática es “aquel espacio, inmueble, paraje o patrimonio cultural inmaterial o intangible en el que se han desarrollado hechos de singular relevancia por su significación histórica, simbólica o por su repercusión en la memoria colectiva, vinculados a la memoria democrática, la lucha de la ciudadanía española por sus derechos y libertades, la memoria de las mujeres, así como con la represión y violencia sobre la población como consecuencia de la resistencia al golpe de Estado de julio de 1936, la Guerra, la Dictadura, el exilio y la lucha por la recuperación y profundización de los valores democráticos”.

Por ello, ahora la Asociación por la Memoria Militar Democrática ha recuperado una reivindicación suya de hace años, y ha pedido al Ministerio de Defensa que establezca un lugar de Memoria Democrática en un punto del Arsenal de Ferrol, de la Armada: la Punta del Martillo.

En ese extremo del arsenal se ejecutaron numerosos fusilamientos durante la sublevación militar de julio de 1936, en la que la sublevación triunfó en el Arsenal de Ferrol. Por eso creen que debería levantarse un monumento allí, en recuerdo de los fusilados por oponerse a la sublevación.

Lista de vestigios franquistas

La queja del capitán de Navío retirado Manuel Pardo de Donlebún Montesino es que el Ministerio de Defensa ni ha contestado a estas propuestas, ni en un sentido positivo ni negativo. Simplemente, no ha respondido a la carta.

En la misiva, la Asociación por la Memoria Militar Democrática pedía también que se hiciera público el listado de “vestigios franquistas” que el comité para aplicar la nueva ley en el ámbito del Ministerio de Defensa encargó a los ejércitos y que en teoría debía estar listo el 31 de enero.

Consideran que sería una forma de que la sociedad pudiera controlar qué medidas se van a adoptar para retirar estos elementos que permanecen en cuarteles y unidades militares.

Propusieron expertos en el comité

De igual forma, la asociación propuso al Ministerio de Defensa que en ese comité incluyera a asociaciones por la Memoria Histórica, y a investigadores y expertos.

Hay que tener en cuenta que el comité lo preside la subsecretaria de Defensa y lo forman altos cargos del ministerio, algunos civiles, pero sobre todo militares. También están presentes los Segundos Jefes de Estado Mayor del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire.

Con esta composición, esta asociación teme que el criterio para eliminar los vestigios sea “muy laxo”. Apunta que en las Fuerzas Armadas “sigue habiendo mucha gente con mentalidad franquista”, y eso provoca que haya muchas reticencias para aplicar determinadas medidas de retirar de símbolos y denominaciones.

Temen también que ese comité prefiera no soliviantar a esos militares “con mentalidad franquista”, y no acometa ciertos cambios de calado.

La Bandera ‘Comandante Franco’

Celebran que se hayan llevado a cabo medidas como rebautizar la Iª Bandera ‘Comandante Franco’ de la Legión como Iª Bandera ‘España’. Esta medida, quizás la más llamativa, se aprobó incluso antes del plazo que se puso Defensa para elaborar el listado de vestigios, y ya había sido sugerida meses antes de que entrara en vigor la Ley de Memoria Democrática, como se adelantó en estas páginas.

También antes de que se aprobara la ley, el Ministerio de Defensa cambió los nombres de las calles internas del Arsenal de Ferrol, porque en varios casos homenajeaban a militares de la Armada que se sublevaron en 1936.

Precisamente la Asociación por la Memoria Militar Democrática estuvo años presionando para ello. Cuando se produjo el cambio, lamentaron que no se hubiera aprovechado para poner el nombre de militares represaliados por permanecer fieles a la República.

El Panteón de Marinos Ilustres

Esta asociación lamenta que también escribieron al secretario de Estado de Memoria Democrática (del Ministerio de la Presidencia, de Félix Bolaños) por un asunto relacionado con el Panteón de Marinos Ilustres, de la Armada, situado en San Fernando (Cádiz).

Allí están enterrados los hermanos Salvador y Francisco Moreno Fernández. Salvador Moreno fue un marino de Ferrol que participó en la Guerra Civil en el bando sublevado, tras apoderarse del crucero Almirante Cervera. Al acabar el conflicto fue nombrado ministro de Marina de Franco.

Su hermano, el marqués de Alborán, Francisco Moreno Fernández, se unió a la sublevación contra el gobierno del Frente Popular y a los pocos días fue nombrado “Jefe de la Flota Nacional”, cargo que desempeñó hasta el final de la guerra.

La Asociación por la Memoria Militar Democrática reclamó por carta que se sacara del Panteón de Marines Ilustres los restos mortales de estos dos marinos. El secretario de Estado de Memoria Democrática les respondió que estaba estudiando la nueva ley y su aplicación a este caso. No tuvieron más respuesta.

Gestos para los militares republicanos

Cabe apuntar que en los últimos años el Ministerio de Defensa ha lanzado algunas iniciativas de reconocimiento a militares republicanos.

En 2021 financió una exposición, ‘Los leales. 30 militares de la República’, que homenajeó a generales y oficiales que no se sumaron a la sublevación del 18 de julio de 1936 y al bando que acabó liderando Franco dos meses y medio después.

La organizó la Fundación Pablo Iglesias, cuyo presidente es Santos Cerdán, secretario de Organización (número tres) del PSOE y en cuyo patronato figuran Pedro Sánchez y numerosos ministros, ex ministros y dirigentes socialistas: Félix Bolaños, Carmen Calvo, José Luis Ábalos, Reyes Maroto, Adriana Lastra y José Félix Tezanos, presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

La Fundación Pablo Iglesias explicó la muestra describía “el recorrido personal de 30 militares profesionales que mantuvieron su compromiso de lealtad hacia la República, sufriendo las consecuencias: cárcel, ejecución o exilio. Todos ellos fueron expulsados del Ejército, cayendo en un olvido que esta muestra pretende paliar”.

En esta exposición respaldada por el Ministerio de Defensa se intentaba dejar claro que el apoyo de los militares a la sublevación “fue mayoritario pero no tan homogéneo y absoluto como a veces se da por hecho”.

En el díptico de la muestra se reflejó que “las jefaturas de Estado Mayor de las Divisiones Orgánicas no tuvieron una fuerte implicación en la conspiración y la sublevación. De los nueve jefes divisionarios sólo cuatro participaron en la conspiración (ninguno en Marruecos), seis se sublevaron pero tres se opusieron. El 29 % de la oficialidad en activo no se sublevó, frente a un 36% que sí lo hizo. La diferencia la marcó el 35% restante que abandonó la zona republicana”.

En otro gesto parecido, Defensa editó un libro sobre Emilio Herrera Linares, un general y pionero de la aviación española, que permaneció del lado republicano y llegó incluso a ser presidente del Gobierno de la República en el exilio.

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