Defensa

Margarita Robles arremete en privado contra Marlaska por afirmar que el aeropuerto de Kabul era “seguro”

La ministra de Defensa ha expresado su disconformidad con las palabras del titular de Interior, que el lunes hizo esa afirmación cuando el caos reinaba en el aeródromo ante el avance talibán

Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles y Pedro Sánchez, en la Pascua Militar de 2019.
photo_camera Fernando Grande-Marlaska, Margarita Robles y Pedro Sánchez, en la Pascua Militar de 2019.

Los choques entre miembros del Gobierno de coalición que preside Pedro Sánchez no sólo se producen entre ministros del PSOE y ministros de Unidas Podemos, sino que también afectan a dirigentes del mismo “bando”. Es el caso de Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles, que arrastran una sucesión de desencuentros que ha tenido su último episodio con la crisis de Afganistán.

Confidencial Digital ha podido saber que todo se originó con unas declaraciones públicas del ministro del Interior. Grande-Marlaska concedió una entrevista a la Cadena SER el lunes 16, cuando ya se había decidido evacuar al personal de la embajada de España en Kabul. Cada hora aumentaba la urgencia, pero aún no habían llegado los aviones para recoger a los españoles y afganos a evacuar.

El aeropuerto de Kabul “es seguro”

El titular de Interior afirmó, el lunes por la mañana, que en ese momento el aeropuerto de Kabul era “seguro”, y que el Gobierno estaba trabajando para ejecutar la evacuación “a la mayor brevedad posible”.

Esa evacuación se tenía que realizar con aviones de carga y transporte Airbus A400M del Ejército del Aire. La operación de evacuación implicaba al Ministerio de Asuntos Exteriores (por los diplomáticos), al de Defensa (por los aviones y los militares que viajaban en él) y al de Interior (por los policías que protegían la embajada en Kabul).

La responsable política de esos aviones A400M discrepaba de las palabras de Marlaska. ECD ha podido saber que Margarita Robles se ha mostrado en privado muy crítica con el ministro del Interior por decir que el aeropuerto de Kabul era “seguro” el lunes 16 por la mañana.

Robles ha arremetido, en conversaciones que ha mantenido en los últimos días, contra Grande-Marlaska por hacer esa afirmación. El enfado de la ministra de Defensa es notable con este asunto, según ha podido saber ECD por fuentes con acceso a la titular del ministerio.

Afganos agarrados a los aviones, pistas abarrotadas...

Hay que tener en cuenta dos elementos importantes. Por un lado, la misma mañana en que Grande-Marlaska hizo esas declaraciones, se vieron escenas de un completo caos en el aeropuerto de Kabul.

Miles de afganos, temerosos de la represión que podían comenzar los talibanes una vez hubiera tomado el poder, trataron por todos los medios de subirse a los aviones comerciales que se encontraban en el aeródromo. Las pistas se llenaron de personas, que incluso corrían junto a los aparatos y se llegaron a agarrar al fuselaje de aviones militares, cayendo al vacío en el despegue.

Los militares estadounidenses tuvieron que utilizar helicópteros Apache para despejar las pistas, pero casi nada servía frente a la desesperación de miles de afganos por conseguir entrar en un avión en el que huir de su país. Algunos murieron al trepar al avión y precipitarse al vacío tras el despegue. Cientos consiguieron acceder a aviones de carga de Estados Unidos, que despegaron con las bodegas abarrotadas de personas.

 

Además, en los alrededores del aeropuerto había tiroteos y explosiones, y se temía que los talibanes pudieran atacar las instalaciones en las que ya se refugiaban extranjeros (incluidos de la embajada española) y afganos.

Esa situación caótica frenó la llegada de los aviones que mandaron los países occidentales. Los A400M del Ejército del Aire español hicieron parada en Dubai, y no fue hasta este miércoles 18 -dos días después de las palabras de Marlaska- cuando el primero aterrizó en Kabul y se llevó a parte del personal que debía ser evacuado.

Esta situación tan compleja es la que explicaría las duras críticas que expresó Margarita Robles en privado hacia Fernando Grande-Marlaska por haber afirmado públicamente que el aeropuerto de Kabul era “seguro”.

ECD se ha puesto en contacto con un portavoz del Ministerio de Defensa para recabar más detalles de la ministra Robles sobre esta discrepancia. Al cierre de esta edición no se ha obtenido respuesta.

Roces por la Guardia Civil

En los tres años que llevan compartiendo Consejo de Ministros, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska han protagonizado algunos enfrentamientos, en ocasiones auténticos desplantes públicos.

Uno de los más evidentes tuvo lugar en enero de 2020. Recién formado el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos, Fernando Grande-Marlaska cambió al director general de la Guardia Civil: cesó a Félix Azón y nombró a María Gámez.

Debido a la doble dependencia que la Guardia Civil tiene de los ministerios de Interior y Defensa (por la naturaleza militar del cuerpo), a la toma de posesión de Gámez estaba prevista la asistencia de los dos ministros. Sin embargo, Robles no acudió, lo que provocó una polémica importante. Sólo a posteriori recibió en el Ministerio de Defensa a la nueva directora general de la Guardia Civil.

De nuevo la Guardia Civil fue un punto de fricción meses después, cuando Grande-Marlaska y María Gámez cesaron al coronel Diego Pérez de los Cobos como jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Madrid. A raíz de la crisis interna que se desató, se produjo la dimisión del DAO de la Guardia Civil, el teniente general Laurentino Ceña, en un gesto de rechazo a la decisión de Marlaska.

Pese a ello, Margarita Robles recibió a Ceña en su despacho, y se hizo pública esa audiencia de despedida.

‘Balmis’, ‘Filomena’ y la vacuna del JEMAD

Pero ha habido más desencuentros. Por ejemplo, durante el confinamiento general por el coronavirus en la primavera de 2020 se anunciaron patrullas conjuntas de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad en el marco de la ‘Operación Balmis’. Defensa rechazó atender las peticiones de Interior, y las patrullas conjuntas ‘murieron’ antes de nacer.

Más recientemente, el pasado mes de enero, se informó del malestar de Fernando Grande-Marlaska con Margarita Robles por haber desplegado a la Unidad Militar de Emergencias en Madrid por la tormenta de nieve ‘Filomena’, sin haber consultado con Interior como departamento encargado de atender este tipo de emergencias.

Días después, hubo otro choque. ECD desveló que el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el general del Aire Miguel Ángel Villaroya, ya se había vacunado contra el coronavirus, junto a otros generales del Estado Mayor de la Defensa. Por esas fechas se estaba iniciando la vacunación de los ancianos en las residencias y el personal de los hospitales.

Cuando las críticas arreciaban sobre el JEMAD, Fernando Grande-Marlaska cesó al teniente coronel de la Guardia Civil de enlace en el Estado Mayor de la Defensa, que también se había vacunado.

Esa decisión redobló la presión sobre Margarita Robles. Finalmente, ese mismo día se anunció que el JEMAD Villarroya había solicitado su cese a la ministra de Defensa, que sustituyó al general del Aire por el entonces Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada.

Carreras paralelas

Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska comparten carrera. Ambos son jueces, y pasaron por puestos similares: fueron magistrados de la Audiencia Nacional y vocales del CGPJ, Robles a propuesta del PSOE (fue secretaria de Estado con Felipe González) y Marlaska a propuesta del PP. Algunas voces apuntan que de esos años en la judicatura podrían arrastrar cierta rivalidad, antes de dar el salto a la política con Pedro Sánchez. De hecho, en su momento se apuntó que Robles rechazó asumir el Ministerio de Justicia en junio de 2018, si Grande-Marlaska iba a Interior, como así fue. Así que Sánchez la ubicó en Defensa.

Sin embargo, en alguna entrevista la ministra de Defensa ha asegurado que su supuesta mala relación con Grande-Marlaska es una “leyenda urbana”, y que se lleva muy bien con el ministro del Interior: incluso ha estado con el marido del ministro y con Marlaska comiendo en su casa de campo. Eso sí, no niega que hayan tenido en varias ocasiones discrepancias importantes.

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