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BEA FANJUL es la diputada vasca del PP en el Congreso desde las elecciones de noviembre de 2019. Sangre joven y comprometida en la bancada de Casado. Referencia en el fondo y en las formas para las nuevas generaciones de un partido cada vez menos popular entre la gente joven.

Bea Fanjul: “El PP no es una secta y, con Casado, menos”

La diputada Beatriz Álvarez Fanjul en rojo sobre fondo político gris oscuro. Fotos: Ragonar
photo_camera La diputada Beatriz Álvarez Fanjul en rojo sobre fondo político gris oscuro. Fotos: Ragonar

Otro rollo en los escaños azules. Una surfera en la cresta de la ola de un PP en calma chicha. Pablo Casado vio su determinación y la fichó como promesa que ya rueda sobre el terreno de juego. Clara. De frente. Sin complejos. Aficionada al ajedrez: sus dos torres son Almeida y Ayuso. Y considera un enroque el cese de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz popular en el Congreso. Profetiza que los madrileños harán jaque-mate al Gobierno de Sánchez después de “la pesadilla” de esta pandemia. Apostata de los argumentarios. Ni se maquilla, ni se peina. Huelga de tacones. Más allá de su equipo, admira a Toni Cantó, y a Girauta, y le tiene cariño a Santiago Abascal, a quien retrata como un “constitucionalista canallita”. Su casilla está en el País Vasco. Anhela que los votantes de Vox vuelvan a casa. Su feminismo es “el de cualquier persona con dos dedos de frente”. Espera un F5 de frescura y autenticidad para las Nuevas Generaciones, la cantera que la vio nacer. Vasca. Tasca. Zasca. Anticaspa. Una motera de cuero libre.

29 años. Viene de pasar su primera juventud haciendo campañas en carpas peperas rodeada de ertzaintzas. En diciembre soplará su primera vela en el Congreso de los Diputados después de que el voto extranjero diera un respiro al PP vasco. Desde los 18 sale con Nuevas Generaciones y allí se ha ido construyendo como una promesa de referencia para la nueva ola de políticos que, algún día, tendrá que aterrizar en el partido de Pablo Casado.

“No he leído un argumentario en mi vida”. Por eso me interesa esta conversación que campa a sus anchas sin necesidad de que en Génova den su imprimatur. El caso es que el free style le sienta bien. Habla de Pablo [Casado] como de un amigo a quien le puede decir lo que quiera. Hace notar su admiración por Cayetana Álvarez de Toledo sin miedo a las retrancas de hogueras. Llama “Pepe” al alcalde de Madrid, su ídolo político. Y no se corta al manifestar su cariño por Abascal, “el constitucionalista canallita” cuyo partido nació “después de muchos errores del PP”.

Sin complejos para criticar a su partido, pero sin caer en los relatos-trampa de “una izquierda vacía”.  Ella va en moto en una autopista hacia el futuro hablando en plata a la Generación Z. Una speaker para millennials ha aterrizado en el PP y no usa maquillaje.

Fondo de grafitis. Suenan fuerte las pisadas. La diputada Beatriz Álvarez Fanjul es una mujer de su tiempo. Hasta el moño de que la izquierda le perdone la vida. Y de que la derecha no sepa jugar al ajedrez. Joven y sobradamente preparada para poner el reloj de Génova a las siglo XXI en punto. Tradición y pop. Valentía motera y provocación poética. Gregorio Ordóñez y 2020. La technopolítica azul también existe. Yo me la encontré al otro lado del teléfono. Confinada por un catarro inoportuno en el post parto de la moción, sin operadoras intermediarias, el PP sin filtros al aparato.

¿Beatriz o Bea?

Bea, a no ser que me quiera echar una bronca.

Lleva militando en el PP desde los 18 años. ¿Cómo ve a su partido? ¿Estático, a la defensiva, constructivo, discreto, con inercias lentas, perdido, demasiado pendiente de las encuestas, libre, trabajador, en stand by, centrista, a la expectativa, en su salsa?

Veo al PP como un partido seguro en un momento muy delicado para el país.

¿Ha cambiado su percepción sobre el PP después de la moción de censura?

El vídeo del día

Casado pide a Sánchez respetar la decisión del Supremo sobre los presos.

No. Hay medios que dicen que ha vuelto al hijo pródigo, el Casado valiente de las primarias, el que dice las cosas sin complejos, el que responde a la cara. Conozco muy bien a Pablo Casado y ese líder del PP del que hablan ahora los medios ha existido siempre. Sí noto que este mapa político tan polarizado coincide con un contexto en el que los ciudadanos tienen los sentimientos a flor de piel. Después de la moción de censura he recibido muchísimos ataques de gente afín a Vox por haber votado que no, porque, argumentan, me tendría que haber saltado la disciplina de voto… Me decían que lo importante es sacar a Sánchez de la Moncloa, porque los españoles no nos merecemos este Gobierno. Noto una crispación creciente por el tono de Casado, que ha sido incluso un poco duro con Santiago Abascal, y veo que les ha molestado. Pues es que el PP lleva recibiendo ataques de Vox desde hace dos años. Un sí o una abstención no habría cambiado nada. Quizás, en vez de llamarnos “derechita cobarde” nos estarían llamando ahora “derechita lenta”. Vox habría buscado otro modo de echarnos la culpa del fracaso de su moción.  

“Hay medios que dicen que ha vuelto el Casado valiente de las primarias. Conozco muy bien a Pablo Casado y ese líder del PP del que hablan ahora los medios ha existido siempre”

 

¿Duele que partidos y personas se crucen, y que haya amistades que se separan por defender una ideología?

¿Lo dice por Pablo Casado y Santiago Abascal?

Lo digo, en general, por mucha gente del PP y mucha gente de Vox.

Si se distancian por las ideas, puede que no fueran tan amigos. Yo a un amigo no le atacaría nunca. La política es política. Cuando estás en el escaño eres diputado y tienes que defender a tu partido, pero siempre dentro de un marco coherente y educado.

¿Cómo ve a su partido en el País Vasco?

Carlos Iturgaiz ha sido elegido por la junta directiva como presidente del PP vasco, y más adelante se ratificará en el congreso, cuando escampe la pandemia, porque ahora no nos podemos permitir hacer ningún evento. Veo a Iturgaiz con el arrojo y la valentía de siempre para seguir trabajando. Es cierto que el PP vasco estaba roto. Veníamos de unos malos resultados. Además, Maroto se fue, a Alonso le echaron, y en esas no hemos sido capaces de conectar con la sociedad vasca de la manera adecuada. Iturgaiz está tratando de sumar y recomponer, como ya hizo en su día, y ahora estamos todos con muchas ganas. Un detalle: el presidente de Nuevas Generaciones de Guipúzcoa ahora es el número 3 del PP vasco, y me alegra enormemente constatar que se cuenta con la nueva generación.  

¿Por qué usted y Gregorio Ordóñez están tan unidos, a pesar de las generaciones?

Yo he crecido en la política vasca y en el PP vasco, y he escuchado hablar a todos, y siempre me llamó la atención Goyo por su manera de entender la política, que ya no existe. Voy conociéndole mejor, y cada vez me fascina más.

 

“El PP vasco estaba roto. Ahora veo a Carlos Iturgaiz con el arrojo y la valentía de siempre para seguir trabajando y estamos todos con muchas ganas”

 

Explíqueme por qué se van de su partido gente como María San Gil, Arantza Quiroga o Borja Sémper.

Buena pregunta.

Hay algo que es muy difícil de entender, y yo he ido comprendiendo con los años. Por regla general, la política quema, porque es un trabajo con el que te expones demasiado. Hay una norma no escrita que dice que en política nunca se pide perdón, algo con lo que estoy profundamente en contra. En una empresa privada, si te equivocas se enteran tu jefe y tus compañeros. En política, si metes la pata se entera toda España y te ponen una cruz. Es un trabajo que supone mucho estrés y mucha tensión. La política en el País Vasco sigue teniendo un agravante más: tener escoltas desde los 18 años cambia la manera de entender la política, y cambia la vida de cualquiera, incluso de algo tan banal como ligar… Imagínese salir con alguien y tener a dos maromos detrás. Todo eso quema a pasos agigantados. Si, además, ves que tu partido no termina de calar en la sociedad vasca, como se ve en las urnas; si ves que los votantes nos van apartando de manera paulatina, y te vas conformando -hemos caído poco, una pérdida menor…-, supongo que todo eso generará un sentimiento de no estar haciendo las cosas bien y sentir la necesidad de ofrecer el relevo.

Lo cierto es que tanto María San Gil, como Arantxa Quiroga o Borja Sémper eran tres buenos políticos.

¡Muy buenos! Los mejores políticos españoles han sido vascos: Jaime Mayor Oreja, María San Gil, Arantza Quiroga fue muy potente, Alfonso Alonso, Borja Sémper, Javier Maroto… Las circunstancias forjaron grandes líderes. Algunos de ellos se fueron por razones determinadas, y otros, simplemente porque decidieron que su viaje político terminaba ahí. Unos pusieron sus principios por encima de una silla -como San Gil o Quiroga-, y otros han decidido apartarse al ver que la dirección de su partido los dejaba de lado. Valoro mucho la integridad de esos principios.

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¿Los partidos políticos se han convertido en lastres de la regeneración democrática?

¿Por qué?

“María San Gil y Arantza Quiroga pusieron sus principios por encima de una silla. Valoro mucho la integridad de esos principios”

 

Porque son estructuras muy endogámicas, de ambiente cerrado, donde no prima el talento, sino la oportunidad, y donde no priman los intereses generales, sino la supervivencia.

Está claro que la sociedad ha cambiado, y yo creo que la calle valora más a las personas que a los partidos. Quizás es una señal que, en el fondo, nos quiere decir que, ya que los partidos son incapaces de ponerse de acuerdo, a ver si nos sacan de esta las personas por afinidad, liderazgo, o por necesidad evidente de entendimiento.

¿Cómo debería ser la política de la nueva normalidad?

Estamos viviendo un momento histórico en el que España entera lo está pasando muy mal. En poco tiempo nos ha cambiado la vida a todos. La gente está más irascible, porque no estamos acostumbrados a estar encerrados y movernos en un marco de normas y limitaciones. Los ciudadanos ven que este Gobierno solo trabaja por el sálvese quien pueda, mientras va de escándalo en escándalo sin tomar decisiones: deja la responsabilidad a las comunidades autónomas o a los propios ciudadanos. Coincido con Casado en que nos ha tocado el peor Gobierno en el peor momento. La nueva normalidad exige una política profundamente humana, pero estamos muy lejos de ese ideal.

¿Cómo tiene que ser el PP a partir de ahora?

Todos los partidos tienen que mejorar y el mío, también. El PP cuenta con la ventaja de ser siempre un partido seguro. Ha demostrado muchas veces que, cuando todo va mal, está ahí. Creo que eso lo reconoce gente de derecha y gente de izquierdas. El gran problema del PP es que no sabemos, o no queremos saber, o no acabamos de entender por qué nuestro mensaje no cala en la sociedad. Es evidente que el PP tiene un problema de comunicación. También es verdad que tratar de explicar un mensaje a un país cabreado es complicado. La cuestión es que no hay que esperar a que la gente se cabree para explicar bien las cosas…

“El gran problema del PP es que no sabemos, o no queremos saber, o no acabamos de entender por qué nuestro mensaje no cala en la sociedad. Es evidente que tenemos un problema de comunicación”

 

Hábleme de sus referentes políticos actuales: gente del PP y de otros partidos con los que se iría usted al fin del mundo.

De Ciudadanos, tengo mucho cariño y admiración por Toni Cantó, y por Juan Carlos Girauta, con el que me gusta compartir momentos, porque aprendo mucho de él. De Vox, tengo muy buena relación y un cariño especial a Santiago Abascal, y los voy a tener siempre, porque sabe cómo es mi tierra, sabe de dónde vengo, y porque entendemos la política de una manera bastante parecida. Además, me parece una persona noble. Del PP, admiro la valentía y el arrojo de Cayetana Álvarez de Toledo. Lo saben todos. He tenido la oportunidad de aprender mucho de ella cuando estaba de portavoz. Y, evidentemente, José Luis Martínez-Almeida: admiro lo buena persona que es, su inteligencia y su rapidez en la respuesta política. Además, imprime a todo un golpe de humor que le hace más interesante. Y Pablo [Casado], que apostó por mi desde el primer momento, porque me conocía desde hacía años, y supo ver algo en mí que el resto no vio.

¿Y qué vio?

No lo sé. Supongo que determinación.

Explíqueme quién es Pablo Casado para millennials.

Santi [Abascal] es ese constitucionalista canallita en el que te fijas a primera vista, pero Pablo [Casado] es el chico callado y discreto con el que terminas yéndote a casa de la mano.

¿La imagen de Pablo Casado y su porte de auditor le acercan a la gente joven?

No creo que nadie tenga que cambiar su forma de vestir para gustar más. Pablo Casado es una persona con mucha clase. A mi me mola mucho la gente con personalidad. Es verdad que la política vende imagen, pero convertirse en algo que no eres es no saber quién eres. Yo sigo sin peinarme y sin maquillarme, y no lo pienso cambiar.

¿Le han dado algún toque de atención?

A veces me han dicho que tengo cara de cría, que qué tal si me pongo una americana y unos tacones… Y ya le digo: si me duelen los pies, voy con zapatillas.

¿Cómo lee usted la pinza Sánchez-Iglesias en estos momentos de pandemia?

Horrible. Me produce pesadillas. Me acuerdo sistemáticamente de la frase del propio Sánchez: “Si Iglesias estuviese en el Gobierno, los españoles no podrían dormir”. Pues el macabro pensamiento se ha hecho realidad.

¿Qué se aprende en Nuevas Generaciones? ¿Se forman ahí buenos políticos para la España con curvas que viene?

Sí, desde luego. Yo agradezco mucho haber estado en Nuevas Generaciones, en primer lugar, porque conoces a muchas personas diferentes con las que jamás habría pensando congeniar. Es una experiencia que te abre la mente. Además, desde ahí ves la política de cerca y aprendes a empatizar mejor con la gente. Nuevas Generaciones es una escuela. En concreto, en las Nuevas Generaciones del País Vasco se enseña a valorar mucho la libertad y a ser muy valiente.

“Santi [Abascal] es ese constitucionalista canallita en el que te fijas a primera vista, pero Pablo [Casado] es el chico callado y discreto con el que terminas yéndote a casa de la mano”

¿Qué haría usted con Nuevas Generaciones?

La convertiría en algo distinto. No creo que una organización juvenil deba tener la misma estructura que un partido. Los jóvenes no funcionamos igual que las personas más adultas. No hemos vivido los mismos tiempos, no tenemos la misma manera de hablar, ni de vestir, no pensamos igual... Nuestras preocupaciones son diferentes y todo eso tiene que notarse en la forma de hacer política. ¡Los jóvenes debemos estar en la calle! Pienso que las escuelas tienen que ser más atractivas. Lógicamente, se trata de aprender, porque la mayor fortaleza de Nuevas Generaciones es la posibilidad de contar con la experiencia de grandes gestores, grandes políticos, profesionales punteros en sus ámbitos de trabajo… Nuevas Generaciones es una puerta para que los jóvenes lleguen a estas personas y aprendan de sus vivencias y sus reflexiones, pero hay que hacerlo de una forma distinta. Soy partidaria de hacer las escuelas en los bares, y de hacer campañas muy atractivas en las que igual el PP no podrá decir ciertas cosas, pero los jóvenes, sí. Nuevas Generaciones debe impulsar un discurso más moderno en las formas de decir y, desde luego, no puede tener ningún complejo.

Ni argumentarios.

De argumentarios, olvídese. Lo que hay que decir se aprende escuchando, en la calle y leyendo.

¿Tiene mala prensa Nuevas Generaciones? ¿Se ve en la opinión pública como una organización de niños pijos, que hablan como adultos y viven como adolescentes?

Nuevas Generaciones tiene prensa, no así las Juventudes Socialistas. Nadie habla de ellas. Todo el mundo reconoce la marca Nuevas Generaciones y el PP sabe valorarlo. Todos sus líderes actuales han pasado por esa cantera. El PP no se entiende sin Nuevas Generaciones.

¿Cómo se imagina usted el PP del futuro?

Respuesta fácil: con Pablo Casado en Moncloa.

No hablo de poder, sino de organización, de fondo, de forma… ¿Con qué PP estaría usted más a gusto?

Yo estoy a gusto, porque el PP es un partido amplio donde estamos personas de todo tipo. Es difícil que un día no discuta con mis propios compañeros sobre la posición del partido en torno a un tema u otro. Eso es lo que me maravilla: que no es una secta. Casado ha avivado esa libertad mucho más.

Qué es Vox para usted: ¿una amenaza, un cargador de pilas, una pesadilla, unos parientes con los que se lleva regular, un vecino al que ha dejado de saludar en el ascensor…?

Lo primero que se me viene a la cabeza cuando oigo hablar de Vox es la cantidad de errores que ha cometido el PP durante los últimos años para que ese partido naciera. Desde mi posición en el País Vasco, anhelo que algún día esos votantes vuelvan.

“Lo primero que se me viene a la cabeza cuando oigo hablar de Vox es la cantidad de errores que ha cometido el PP durante los últimos años para que ese partido naciera. Anhelo que algún día esos votantes vuelvan”

¿Cómo gestiona su éxito en política? ¿Tiene prisa? ¿Se ve aquí para siempre?

En mi breve trayectoria política voy a una velocidad que no es normal, pero eso no significa que yo tenga prisa. La prisa es muy mala. De todas formas, yo me metí en esto para hacer política en el País Vasco. Ahora la hago desde Madrid para el País Vasco, pero mi deseo es estar allí.

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Portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Violencia de Género del Congreso de los Diputados: ¿Cree que el Ministerio de Irene Montero está luchando contra la violencia o a favor de imponer su ideología?

Quizás suena fuerte decir que mi impresión es que a Montero no le importan las mujeres, así que matizaré: a la ministra solo le importan las mujeres de izquierdas o las que pueden votar a la izquierda algún día.

¿Cuáles son las esencias de su feminismo?

¡Las de cualquier persona con dos dedos de frente! El feminismo, como nos dice el diccionario, es muy básico: se trata, simplemente, de que los hombres y las mujeres seamos iguales, y ya está. No hace falta utilizar los dramas que han sufrido muchas mujeres para sodomizar a los hombres generando una guerra de sexos innecesaria que, además, nos hace daño.

¿Un hipotético gobierno nacional del PP debería tener un Ministerio de Igualdad? 

Nosotros teníamos una Secretaría de Estado… Desde luego, el PP nunca tendría un Ministerio de Igualdad para hacer lo que Montero y su gente están haciendo: colocar asesoras incrementando el gasto para no hacer absolutamente nada. Ni siquiera se está desarrollando el Pacto de Estado contra la Violencia de Género.

¿Por qué la igualdad, la sostenibilidad, el medioambiente o los derechos sociales son patrimonio de la izquierda?

Porque son batallas en las que pueden cambiar el relato, haciendo filosofía barata y manipulando los sentimientos de los demás. A la hora de la verdad, la izquierda lo único que sabe hacer es mandarnos a todos al paro. Es muy sencillo para ellos decir que las mujeres vivimos reprimidas, que los hombres son malos, que el mundo se acaba, que viva Greta y que ellos han venido a salvarnos… Para mí, esas causas sin contenido y sin políticas activas demuestran que la izquierda está vacía de argumentos y de acciones.

“No hace falta utilizar los dramas que han sufrido muchas mujeres para sodomizar a los hombres generando una guerra de sexos innecesaria que, además, nos hace daño”

 

¿Y no cree que son causas interesantes también para que la derecha asuma su parte?

El PP es el partido que más ha hecho por la mujer, por el cambio climático, por la España vaciada… El problema del PP es que no ha sabido comunicar cada pasito o cada logro en esas cuestiones, y después viene la izquierda, construye su relato, lo manipula, y camela a una parte de la sociedad española que carga contra el PP porque somos muy malos… Nos falta pedagogía para explicar a los españoles qué hacemos de verdad. Con la pandemia hemos visto que el Gobierno, antes de tomar medidas contra el dichoso virus, colocó a Pablo Iglesias en el CNI, metió los indultos en el BOE… Mientras ellos desatienden la debacle del coronavirus, le echan la culpa de todo al PP privatizador de la sanidad pública. Esta izquierda española es experta en manipular la historia.

¿Cree que el vicepresidente segundo ha aprovechado la pandemia para conseguir sus objetivos políticos dejando a un lado las verdaderas preocupaciones de la sociedad?

Pablo Iglesias es muy listo y ha aprovechado la ocasión para contraprogramar las bombas que caen sobre su partido -corrupción, Dina, etc.- poniendo el foco en temas colaterales. Así se va salvando poco a poco. Me parece una estrategia inteligente en la que muchas personas no caen. Es una manera muy sibilina de tapar todas las barbaridades que está haciendo este Gobierno, mientras agita peligrosamente el odio.

Los ciudadanos están desilusionados con una política a garrotazos. ¿Cómo se surfea esta ola creciente?

Entiendo perfectamente el cabreo de la gente con este Gobierno, porque a muchas personas se las ha dejado muy solas. Vivimos desde hace muchos meses en un contexto de dificultades que nos minan la mente. Entiendo perfectamente que los ciudadanos estén enfadados, porque están sufriendo, no saben cómo van a llegar a fin de mes, padecen la incertidumbre sobre qué va a pasar con sus negocios, incluso viven con miedo al contagio y temen no salir vivos de esta… La política actual refleja a un presidente del Gobierno al que le da igual todo y lo único que busca es mantenerse.

¿Cree que este Gobierno acabará pagando la gestión de la pandemia?

Espero que sí.

¿Hemos pasado página de aquel 8M sin mascarillas?

Yo, no. Para mi aquella manifestación fue el inicio de la gran mentira de este Gobierno y de la izquierda, que han demostrado que su ideología está por encima de la salud pública, y todo, para construir su relato. En el fondo, ese mismo día quedó claro que las mujeres le importan un pimiento.

“El 8M fue el inicio de la gran mentira de este Gobierno, que ha demostrado que su ideología está por encima de la salud pública. Ese mismo día quedó claro que las mujeres le importan un pimiento”

¿Alguna vez ha sentido bochorno en el Congreso?

Sí. Cuando se ponen a gritar.

Una partida rápida de ajedrez:

            ¿Quiénes son los peones negros de la política?

            El verdadero peón negro es Iván Redondo. Sin duda.

            ¿Qué pieza es Inés Arrimadas?

            Un peón más.

            ¿Quiénes son sus dos torres?

            Almeida y Ayuso.

            ¿Cómo lee desde su escaño este ambiente de jaque al Rey Felipe VI?

            Es solo un jaque.

            ¿Y qué opina del jaque-mate sistemático del Gobierno de Sánchez a Díaz Ayuso?

            No es un jaque-mate. Es solo un jaque, pero la partida terminará con jaque-mate al Gobierno por parte de los propios madrileños.

            Defina con una jugada el cese de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP en el Congreso.

            Un enroque.

            ¿El ajedrez puede llevar a Pablo Casado a la Moncloa?

            Sí.

            ¿Cómo?

            Con paciencia, inteligencia, determinación y sabiendo que la mejor defensa siempre es un buen ataque.

“Sánchez simula un jaque permanente contra Díaz Ayuso, pero la partida terminaría con jaque-mate al Gobierno por parte de los propios madrileños”

¿Dígame nombres de políticos que entienden cómo debe ser la política actual?

José Luis Martínez-Almeida, Pablo Casado

¿En otros partidos no hay nadie en sintonía con su forma de entender la política?

 Edmundo Bal y Toni Cantó perciben muy bien la sensibilidad que pide la gente.

¿Alguien del Gobierno central?

Margarita Robles es de lo mejor de este Ejecutivo.

Más de 270 días lleva Joaquín Beltrán enterrado bajo la basura del vertedero de Zaldívar. Usted lo recuerda cada mañana en Twitter. Un Estado que no sabe velar por los muertos, que no los busca con determinación, o que los esconde en estadísticas, ¿es un Estado culpable?

Al menos, cómplice. La vida de Joaquín Beltrán vale lo mismo que cualquier otra vida y se ha escondido, y los culpables tienen nombre y apellidos. Nadie ha asumido la culpa de que haya dos vidas bajo tierra. Yo me sentiría tan mal que habría dimitido. El principio básico de la política es o hacer cosas por los demás, o marcharse.

¿Qué le une a Alberto Núñez Feijóo?

Le conocí en Bilbao hace años durante una campaña autonómica con Alfonso Alonso. Él siempre sacaba un hueco en su campaña para apoyarle. Feijóo es una persona que inspira respeto y tranquilidad. Es un político sensato que, pase lo que pase, va a elegir bien. Da igual que no pienses como él. Como buen gestor evaluará el mal menor y será determinante. Eso da mucha paz. Me parece una persona muy confiable.

¿Rajoy mereció el destierro?

Nadie en política acaba bien… Normalmente, las trayectorias acaban siempre como el rosario de la aurora. Desgraciadamente, me he acostumbrado a ver que grandes personas que han hecho grandes cosas por este país, a pesar de sus errores, han salido con una patada en el culo. Es triste acostumbrarse a eso…

“Desgraciadamente, me he acostumbrado a ver que grandes personas que han hecho grandes cosas por este país, a pesar de sus errores, han salido con una patada en el culo”

 

Supongo que esa experiencia se la aplica a usted misma, que está arrancando.

Yo me iré antes de que me echen.

¿La gente de su generación ve al PP como un partido salpicado por la corrupción?

No. Al menos yo no tengo esa percepción. Alguna vez me lo dicen, al fin y al cabo, es un argumento fácil, pero la gente de mi generación entiende que Pablo Casado ha renovado casi todo el partido. Poco tenemos que ver con esa forma de hacer política que existió hace años y que me produce un especial rechazo. A mí, y a cualquier joven.

¿Cuál es su 15-M?

Montaría una acampada delante de la ETB, porque desde sus platós están muy volcados en criminalizar a la Guardia Civil con el tema de Alsasua, y porque se dedican a lavar cerebros para blanquear la historia ante las generaciones más vulnerables. Ves como hablan de Josu Ternera y te entran unas ganas locas de colocar un campamento de protesta frente a la fachada de la televisión pública vasca.

Hace unos días salió una encuesta que decía que los jóvenes de España no saben quién fue Miguel Ángel Blanco.

Es que la historia real es tabú en el País Vasco. Hay mucha gente joven de mis círculos cercanos -de mis amigas, soy la única del PP- que justifica la existencia de ETA con una frivolidad terrible.

¿Cuántos buenos políticos están callados en sus casas?

¡Cuántas buenas personas están calladas en sus casas!

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¿Teodoro García Egea se ha ganado la autoridad para imponer el tono del PP?

Teodoro es la mano derecha de Pablo Casado, conoce toda la organización y es una persona que lleva muchos años en el partido. Lo bueno que tiene es que es una persona que entiende muy bien cuáles son las necesidades de los ciudadanos y qué tiene que hacer el PP en cada territorio. Pero como secretario general del partido le toca tomar decisiones que le sitúan en el supuesto papel de malo.

¿Qué ha enseñado Martínez-Almeida a la política en estos meses de pandemia?

Ha enseñado a los políticos lo que es la política con mayúsculas. Con mucho trabajo, mucha determinación, mucha elegancia y unas trazas de humor, se ha ganado a los ciudadanos, que han visto en él a un gran gestor. Almeida ha enseñado a anteponer la vida de las personas a las ideologías y ha demostrado ser un verdadero líder. La sociedad debe aprender a no juzgar a nadie por la apariencia. El tiempo le ha puesto en su lugar: ya es uno de los políticos mejor valorados por todos los españoles.

“Almeida ha enseñado a la política a anteponer la vida de las personas a las ideologías y ha demostrado ser un líder. El tiempo le ha puesto pronto como uno de los políticos mejor valorados por todos los españoles”

¿Ser portavoz nacional del partido puede quemarle?

Si fuera otra persona, es posible. Pero Almeida tiene una cintura importante. Es muy rápido, sabe hilar argumentos, dice lo que debe, con claridad, pero con elegancia. Lo que me preocupa es que no dé abasto, pero es una persona muy capaz.

Por su libertad de movimientos y de expresión, ¿no le inquieta a Fanjul que le hagan un cayetanazo?

No. Porque yo no soy portavoz de mi grupo parlamentario.

Lo de quitarse el Álvarez de su nombre público no iba por ahí…

Tengo cuatro hermanos, y una hermana gemela, y desde pequeños somos “los Fanjul”. Mi padre lo tiene asumido: él tiene un apellido común y corriente, y mi madre se ha llevado el gato al agua.

¿Debería aspirar a diputado/a una persona que no sea valiente?

Nadie debería estar en política si no tiene corazón.

REBOBINANDO

En construcción, pero con pilares. Bea Fanjul lleva once años a la sombra del PP y lo que más le gusta es que “no es una secta”. Por eso se siente libre para concederme esta entrevista o para decir lo que le salga del alma, lo cual es compatible con hablar con respeto. Dice “delicado” cuando el cuerpo le pide decir “jodido”. Y ella misma se va domando un poco, porque entiende que ser diputada no es lo mismo que estar de cháchara en la barra de un bar. Pero no pierde la naturalidad que aplauden los votantes y temen las direcciones de los partidos antiguos.

La magia es que rompe ese encorsetamiento de sus señorías azules casi grises en un partido vertical donde las cumbres están nevadas y el resto congela su voz para cuando lleguen los tiempos de mítines. Porque, ya se sabe, en los partidos de la oposición, cualquier mensaje no medido puede ser una amenaza, y si no, que se lo digan a Cayetana. La métrica que afecta a la política no está en el CIS, si no en los despachos de los estrategas ajenos al partido y con un sentido de Estado relativo. El marketing busca likes. La política busca no adormecer los principios y actuar con coherencia.

Quizás porque aún no ha cumplido los 30, el caso es que a Fanjul se le tolera conducir en moto por la autopista sin pagar peajes. Su paso por el Congreso con dirección al Parlamento vasco le irá enseñando que el estilo es importante, pero que la política constructiva es sobre todo fondo. Que las frases y los titulares redondos son una trampa, espumilla de superficialidad que llega casi muerta sobre las arenas de la Concha. Le toca aprender de la gente que se ha dejado la piel, en Madrid y en el País Vasco. Mirar a quienes hacen de esta profesión un altar, aunque sean de otros partidos. Porque existen. Le corresponde avanzar, pegar el estirón y prepararse para estar on fire con cimientos de carne y hueso.

Pero a las señoras y señores del PP también les corresponde mirar a las nuevas generaciones. Aprender el lenguaje de los tiempos. Bajarse del pedestal de los trienios. Aflojarse la corbata de la edad, como si las canas fueran el único curriculum. La política española está en plena crisis generacional. En el hemiciclo conviven señorías sesentonas y diputados nacidos después de Barcelona 92. Toca respetar y aprender mutuamente para que el cinismo de pensar que los viejos no se enteran o que los jóvenes no aportan nada no frene una sana evolución.

Dice Fanjul que nadie debería estar en política si no tiene corazón. De acuerdo. Añado yo: y estómago… Pero los órganos internos se nutren de los sentidos: ojos para ver sin lastres de vanidad. Oídos para escuchar sin prejuicios. Tacto para acertar. Olfato para verlas venir y no caer en lo de siempre. Gusto para contagiar a la población el aprecio por un menú de política diferente, más cerca de la calle que de las sedes de los partidos.

Muchos políticos viejos han muerto solos en su torre de marfil. Muchos jóvenes preparados tuvieron que abandonar la política porque se creyeron dioses de la impostura y terminaron escribiendo haikus en Twitter.

Dice Fanjul que nadie debería estar en política si no tiene corazón. Añado yo: si, además, sabe jugar al ajedrez, surfear disfrutando, avanzar sobre ruedas, leer poesía, admirar a los veteranos, pelear por su libertad y pedir perdón sin pedir permiso, ojo, porque ese corazón puede convertirse en una bomba de oxígeno de ansiada autenticidad y en savia nueva para los que se hacen mayores en las ramas de los partidos viejos.

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