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SANTIAGO SEGURA es un clásico polifacético: productor, director, actor, guionista, cineasta, showman. Lleva tres veranos haciendo la película más taquillera del cine español y va a por el cuarto con ‘Padre no hay más que uno, 3’. Milagro navideño en plena ola de calor… de hogar.

Santiago Segura: “El cine es un arma y a mí me interesa su potencial como fábrica de sueños”

Fotografías: Patricio Sánchez-Jáuregui.
photo_camera Fotografías: Patricio Sánchez-Jáuregui.

Taquilla Segura. Santiago apóstol del reset de La gran familia. El Midas del cine español vuelve a la gran pantalla para hacer su cuarto agosto con Padre no hay más que uno, 3. Su trilogía más Capra arrasa de nuevo. Nieva sobre el desierto de las salas un maná familiar con aire de Reyes Magos. Productor. Director. Actor: fue Torrente-salvaje, politoxicómano en El día de la bestia y ahora es un padre de los que van a las funciones escolares de Navidad. Peleó este papel paternal por el que nadie daba un duro. Polivalente. Amante empedernido del cine clásico. Mary Poppins, La casa de la pradera, Capitanes intrépidos y El bazar de las sorpresas definen mejor su sensibilidad que la casquería que salpica su filmografía. “Ser sensible, amable o bienintencionado se entiende como una debilidad que no está de moda. Me da igual. Yo nunca he intentado estar de moda”. Disfruta haciendo reír y le siguen la broma más de dos millones largos de espectadores. Aunque a los críticos de ceño fruncido les joda la oda, así subtitula su nombre: “Llevo tres veranos seguidos haciendo la película española más taquillera del año. Me siento en casa. Soy como Nadal”.

Otro verano de estreno y tsunami: el mejor debut de una película española desde 2016.  Santiago Segura está molido, “como cualquier trabajador honrado ahora mismo”, pero está contento, porque ha dado a luz el broche de una trilogía que salpica sentido del humor y humanidad en un momento de desabastecimiento de alegrías sociales.

Quienes ven a Torrente dentro de Santiago no entienden qué significa ser actor. Segura es más sentido y sensibilidad que grima y destrucción. Es más alma que piel de elefante. Es, sobre todo, un enamorado del cine clásico que sueña con convertirse en el hombre-orquesta de todos los géneros, mientras comprueba con admiración que las películas que a él le gusta hacer tienen un imán y se convierten en una bendición para el cine español.

Acaba de zarpar Padre no hay más que uno, 3. Café en el Hotel Emperador con quien se lleva los laureles de la taquilla española. Camiseta de promoción y pantalón corto sobre el trono adamascado de estas alfombras rojas de la Gran Vía. Fluimos.

Has nacido para hacer reír.

Hacer reír es uno de los motivos para los que vivo, y me alegra comprobar que es también un logro para un buen número de espectadores.

Eres la mejor receta contra el invierno cinematográfico español. ¿Lo serás también para frenar el invierno demográfico del país con esta saga familiar?

Cuando tuve a mi primera hija viví una etapa de prescripción. Le decía constantemente a la gente: ¡Esto es maravilloso, no te lo puedes perder! Estaba tan entusiasmado con ser padre que no quería que mis amigos se perdieran la experiencia. Luego me di cuenta de que estaba siendo un poco absurdo, porque cada uno es cada uno y sus circunstancias. Con esta película no pretendo que aumente la natalidad. A La gran familia la etiquetaron en su época [1962] como una película útil, apta para la sociedad y con valores. No es esa mi intención. Mi propósito es la risa. En una familia con seis niños hay más caos y más situaciones cómicas que en una de tres. No busco ensalzar la familia numerosa como modelo de referencia para todos. No trato de convencer a nadie.

La familia sí importa. Lo hemos visto en la pandemia. Lo experimentados todos los días. Pero después preferimos vivir sin ataduras y, según el INE, en 2035 más de 5,7 millones de personas vivirán solas en España. Casi un tercio de todos los hogares.

Este tipo de noticias animan mucho a la gente… Es como un taxista que me dijo hace unos días: “¡Hace calor, eh! ¡Pues este va a ser el verano más fresco de los próximos diez años!”. Vale. ¿Y qué me aporta eso? Es muy pretencioso intentar hacer reír o sonreír, o proponer momentos de vida amable y agradable, pero es que cada vez lo veo más necesario. Te juro que me siento en la obligación de mantenerme en mi empeño de hacer comedia. Hay quien me dice que haga dramas. ¿Más dramas? Después de una pandemia, con una guerra en primer plano y tropecientos conflictos bélicos por todo el planeta, en medio de otra crisis económica, y ante las consecuencias del cambio climático… ¿Más dramas? Puf…

 

 

“Te juro que me siento en la obligación de hacer comedia después de una pandemia, con una guerra en primer plano y tropecientos conflictos bélicos por todo el planeta, en medio de otra crisis económica, y ante las consecuencias del cambio climático…”

 

¿La comedia es un bien de primera necesidad?

Un bálsamo. Un alivio. Un rato agradable. Además, en el cine hay aire acondicionado… Aunque en Callao se estropeó el día del estreno, y desde entonces supe que esta película iba a funcionar bien, porque el público aguantó estoicamente y eso, con estos calores, tiene mucho mérito. Aquella fue la prueba de fuego, nunca mejor dicho.

Además de productor, director, guionista, actor, líder de taquillas y showman, en esta trilogía te vemos muy padre. Padre orgulloso.

Me ha costado. Los de Sony no querían que fuera el padre de la saga. Preferían que la dirigiera y que buscara a otro actor para ese papel.

-¡Pero, vamos a ver, seamos serios: yo soy actor, más o menos bueno…!

-Ya, no es por dar mal rollo, pero, mira, tenemos esta lista de sugerencias…

-Bueno, vamos a hacer una cosa, no me voy a enfadar con vosotros, guardados la lista donde podáis, aunque admito que en ella hay dos actores que son mucho mejores que yo, y además, amigos míos, así que los voy a llamar a ver qué me dicen, aunque sé que están trabajando constantemente.

Eran Javier Cámara y Javier Gutiérrez. Javier Cámara me dio las gracias, me dijo que estaba deseando que hiciéramos algo juntos, pero que se iba a Colombia a grabar El olvido que seremos, de Fernando Trueba. Lógico. Javier Gutiérrez leyó el guion y le encantó. A los dos nos apetecía mucho trabajar codo con codo, entre otras cosas porque en el cine tienes amigos a los que no ves tanto como quisieras, y un proyecto común se disfruta bastante. Un rodaje es una ocasión de fiesta, de verse, de estar. Su representante me dijo que, de acuerdo, que para el año que viene… ¿Cómo? ¿Dentro de doce meses? No podíamos esperar. Entonces Sony me dio sus bendiciones para asumir el papel, porque nadie me veía de padre. Lo del encasillamiento en los actores es así.

Hay gente que me ve en Torrente y piensa que yo jamás podría hacer de padre. ¡Pero si lo de Torrente también es una interpretación! En El día de la bestia yo era un politoxicómano, y no por eso tenía que dedicarme a coger toda la cocaína que me daban en las fiestas… ¡Me han dado tripis en fiestas y yo he flipado! ¿Por qué? ¿Tengo cara de yonqui? No, eran las secuelas de El día de la bestia, que imprimió carácter. Cuidado con hacer bien de actor, porque no se sabe lo que te puede pasar por la calle si haces de asesino de viejas…

“Hay gente que me ve en Torrente y piensa que jamás podría hacer de padre. ¡Pero si lo de Torrente también es una interpretación! En El día de la bestia era un politoxicómano, y no por eso tenía que coger toda la cocaína que me daban en las fiestas…”

Tu papel es clave en esta trilogía.

Claro. Que yo lo hago bien de padre. Incluso te crees que soy un buen padre. Hasta metí a mis dos hijas en el reparto por si alguien tenía alguna duda…

¿Serás ahora un padre encasillado?

Ya me desencasillaré yo. Lo bueno que tiene ser director es que me fio muchísimo de mí como actor. Tengo grandes cosas en mente para mí…

Las tres de Padre no hay más que uno nos cuentan que todas las familias son imperfectas, pero merecen la pena.

El padre de esta familia es un señor bienintencionado, aunque muy patán, y los niños son bastante gamberros, pero se mantienen unidos por la argamasa del cariño. Más allá de las peculiaridades de cada uno, se quieren. Es un concepto que me parece bonito. Yo estaba muy obsesionado con que no vivieran en una casa muy lujosa, porque no quería que los espectadores sintieran rechazo, pero tampoco quería una casa normal, como la de 57 metros cuadrados con desconchones donde vivíamos cuatro durante mi infancia. No me quejo de mi hogar, porque he vivido bien, pero cinematográficamente no me parecía atractivo, porque ni soy Ken Loach, ni hago cine social. Lo mío tiene ese toque aspiracional de la publicidad. No es una casa asquerosamente rica e invita a querer habitarla. No te distraes con el amor y lujo, como en Succession, y nos centramos en las aventuras de la familia. Padre no hay más que uno, 3 no es una película realista. La familia que la protagoniza, tampoco. Allí todos los problemas se solucionan con cariño y amor. En la vida real, a veces, la buena voluntad no es suficiente.

“Padre no hay más que uno, 3 no es una película realista. La familia que la protagoniza, tampoco. Allí todos los problemas se solucionan con cariño y amor. En la vida real, a veces, la buena voluntad no es suficiente”

Hay cínicos intelectuales que creen que “una familia que se quiere” es demasiado azúcar para sobrevivir en sus mundos de esparto.

En mi casa, como en muchos hogares de la época, los domingos se ponía La casa de la pradera. Michael Landon conseguía hacer algo tan precioso que mi madre lloraba en cada episodio. Mi padre hablaba de “la casa de la llorera”, y mi madre intentaba contenerse para que no nos riéramos de ella. Yo entendía a mi madre, que se veía reflejada en aquel metraje y disfrutaba mucho ese ambiente… De hecho, me he comprado la serie restaurada en Blu-Ray, que ha quedado estupenda. Ahora la veo con mis hijas. Al principio, me miraban con cara de desconcierto, pero les está gustando. Me he acordado mucho de mi madre. Sí. He echado lagrimillas con La casa de la pradera. Quizá sea la pérdida de testosterona, pero es que es muy bonita. ¿Por qué tengo que avergonzarme de ello? Desde niño me ha gustado Frank Capra y cada vez que quería llorar me ponía Capitanes intrépidos, de Spencer Tracy. No puedo evitarlo. Ese también soy yo, y no quiero rechazarlo, aunque yo mismo me cubra, a veces, con una capa de cinismo, porque es verdad que si te haces de miel te comen las moscas.

Ser sensible, amable o bienintencionado se entiende como una debilidad que no está de moda. Me da igual. Yo nunca he intentado estar de moda, sino hacer cosas que me gustan. Para mis estándares, Padre no hay más que uno, 3 es excesivamente amable y agradable. ¿Es malo hacer una propuesta así en estos momentos? ¡No! Es interesante y beneficioso.

¿Las películas amables tienen sus superpoderes sociales?

Salir del cine con la sensación de haber visto algo agradable alivia las tensiones de nuestra vida. Reconozco que esta película puede ser un poco ñoña, pero no tan ñoña como para no disfrutarla, que es a lo que yo quería llegar. Acaba bien, impregna buenos sentimientos y también tiene algo de ese humor torrentiano más físico.

“Sí. He echado lagrimillas con La casa de la pradera. Será la pérdida de testosterona… ¿Por qué tengo que avergonzarme de ello? Ese también soy yo, y no quiero rechazarlo, aunque yo mismo me cubra, a veces, con una capa de cinismo, porque si te haces de miel te comen las moscas”

Capra made in Spain. Qué bello es vivir, aunque nos aprieten los cinturones por todas partes. Crees en el cine que te hace sonreír y más de dos millones de espectadores secundan tu estilo. ¿Capra tiene su público en el siglo XXI?

Espero que Capra tenga hueco en el cine de nuestro tiempo. Apuesto por eso. Como director, entre otras cosas, nos enseña a encontrar el punto medio de azúcar, de cabronez, de tasa de lo políticamente correcto… El cine es equilibrio. 

Hay un equilibrio en Capra que siempre me ha llamado la atención: modernidad, humanidad y sentido del humor. Ese trio aporta a la sociedad una cierta esperanza posible.

Totalmente de acuerdo. A mí los grandes cineastas me han aportado mucho. Preston Sturges, Lubitsch o Capra conjugan estos tres elementos: el sentido del humor, la humanidad y la modernidad. El toque Lubitsch es esa sonrisa que nos deja El bazar de las sorpresas, que es una película arrebatadoramente encantadora para revisitar cada tres años y que aprecia cualquier persona con sensibilidad.

Hay críticos a los que les sienta mal que en España se haga comedia familiar.

A los críticos les sienta mal todo.

Como si hablar bien de la familia fuera un deje de ultraderecha.

Hay incluso quien me achaca que mi familia sea “tradicional” … Sí, efectivamente, somos un padre, una madre y dos hijas. Sé que hay otros tipos de familia, pero la mía es la que es. Me preocupan algunas cosas que oigo y veo en el ambiente. Ha dicho Tom Hanks que Philadelphia no se podría rodar hoy con un actor heterosexual y, al final de su declaración, añadía: “Lógicamente”. ¡Hombre! ¿Forrest Gump no puede hacerla alguien que no tenga un ligero retraso?

“Ha dicho Tom Hanks que Philadelphia no se podría rodar hoy con un actor heterosexual y, al final de su declaración, añadía: “Lógicamente”. ¡Hombre! ¿Forrest Gump no puede hacerla alguien que no tenga un ligero retraso?”

Algún medio dice que Padre no hay más que uno, 3 “es plana y anticuada”. La crítica está escrita como si su autor estuviera dolido por el éxito popular de tus películas.

Hay gente a la que eso le molesta mucho.

Pero tú has pillado mejor el tono de las mayorías. Poca gente sabe lo que funciona en el cine como Santiago Segura.

No tengo ningún secreto más allá de hacer lo que me gusta. He visto cine toda mi vida. Me inspiran Fellini, Truffaut, WilderKieślowski y Bergman me atraen menos, mientras que Yasujirō Ozu me interesa más… Sé lo que me gusta y lo que no. Hago películas como me apetecería verlas, y resulta que eso coincide con el gusto de un gran público. Ya está. Es simple. Sobre los críticos, un apunte: leí una reseña sobre Torrente en la que su autor decía que estaba indignado, porque no entendía que toda la sala se estuviera riendo... Por lo menos, reconocía que había gente riéndose, porque hay otros que insisten en que “no tiene gracia”, con lo fácil y objetivo que sería decir: “A mí no me hace gracia”. ¿Qué la película es plana y anticuada? Será a su entender, porque a la gente normal seguramente le parezca simpática y divertida.

En tus películas se nota que disfrutas con esto.

Como un enano.

Aunque el backstage de Padre no hay más que uno 3 esté lleno de covid en serie, un actor entre la vida y la muerte, y tu propia oreja partida por la mitad. Fomentar la pasión por el trabajo es un sano virus social.

Muy sano. Últimamente, mi socia se empeña en que en los títulos de crédito pongamos cuántas personas han trabajado en cada producción, porque el cine es una industria que genera mucho empleo. La mitad de la recaudación de una película se queda en los cines. Durante la pandemia, las películas que estrenamos con éxito han salvado muchos puestos en las salas.

Has dicho: “La fama puede ser terrible. Siempre me ha parecido algo muy tonto. Yo soy fan del prestigio”. ¿Cuál es tu prestigio?

El prestigio es que a una persona le digan: “¡Oye, vamos a ver la película de Segura!”, y responda, “sí, porque este tío lo hace bien”, “sí, que me gusta lo que hace”. Eso es prestigio. La fama es ir por la calle, que te pregunten si eres el de la tele y te pidan una foto. Eso puede ser terrible. A mí me interesa ser prestigioso en mi profesión y que se respete mi trabajo.

“La fama es ir por la calle, que te pregunten si eres el de la tele y te pidan una foto. Eso puede ser terrible. A mí me interesa ser prestigioso en mi profesión y que se respete mi trabajo”

Y que te avale el público, que es el premio que te interesa, como dices muchas veces. ¿Tienes prestigio entre tus colegas?

Lo del público es más fácil de ver, porque son personas que compran entradas y suman dos millones y medio. Los colegas de la profesión no sé si me valoran o no.

Muchos del gremio quieren aparecer en tus películas.

Los actores, sí. A los actores nos gusta que se nos vean, y mis películas se ven. Si el trabajo que hice en El día de la bestia lo hubiera hecho en una película sin pena ni gloria, no estaría aquí. Puedes hacer el mejor papel de tu vida en una película que no se ve y quedarte siempre en la orilla.  

Tu entusiasmo es contagioso. La gente está cansada del cine que solo infesta cabreo ideológico. Aunque el cine español, preocupado por llenar las salas, ha dado un giro en ese timón.

La grandeza del cine es su diversidad absoluta, y eso me encanta. Por supuesto, debe haber cine que te haga reflexionar. A mí gustó mucho El buen patrón. Hay películas con las que sus directores querían cambiar el mundo, la sociedad, o el punto de vista de la gente. A mí eso me parece interesante, siempre que no se caiga en la tentación del adoctrinamiento. El público se aleja de quienes pretenden adoctrinar, porque no va al cine a escuchar una homilía, sino a entretenerse, a experimentar la magia de olvidar quiénes somos y dónde estamos desde dentro de una película. El cine es un arma y a mí me interesa su potencial como fábrica de sueños. 

“El público se aleja de quienes pretenden adoctrinar, porque no va al cine a escuchar una homilía, sino a entretenerse, a experimentar la magia de olvidar quiénes somos y dónde estamos desde dentro de una película”

Con el contexto políticamente correcto que se cuece en España, especialmente en el ámbito cultural, con esta película provocas hablando de familia numerosa y de Navidad. Incluso de los valores cristianos de la Navidad. Así, sin despeinarte.

Uno hace las películas que quiere y la variedad de interpretaciones que hacen los espectadores es una de las consecuencias bonitas del oficio. Muchos te abren otros puntos de vista e incluso horizontes de significado que no tenías en mente y enriquecen la lectura.

Durante el rodaje de esta comedia, Antonio Resines estuvo entre la vida y la muerte, y pediste oraciones por él. La cosa salió bien.

Sí. Pero no sé si fui yo…

Cuando se os oye hablar en serio a ti o a José Mota, pienso: el sentido del humor es más trascendente de lo que parece. Incluso creo que los humoristas sois los nuevos antropólogos de nuestro tiempo. Me consta que tú y Mota, además de hacer chistes, os hacéis preguntas incluso sobrenaturales.

José Mota y yo somos dos personas intensas. No me haría amigo nuestro... De hecho, nosotros somos amigos porque nadie nos aguantaría de verdad cuando nos ponemos en ese tono. Hablamos mucho de humor, pero también nos ponemos trascendentales. A los dos nos gusta mucho la vida y los dos tenemos un miedo terrible a la muerte. Cuando me preguntan algo serio en las entrevistas, me pongo nervioso. Prefiero no hablar de nada serio, porque quiero darle a la gente lo que a mí me gustaría recibir: un poquito de alegría y unas sonrisas. Sobran voces que alertan de que todo va mal y escasean las que nos ayudan a vivir con optimismo.

 

“Sobran voces que alertan de que todo va mal y escasean las que nos ayudan a vivir con optimismo”

Personalmente, ¿estás en el proceso interior trascendental que puede reflejar su última película?​

No. Cualquier día sorprendo con una comedia de terror… Yo, como Woody Allen, hago muchas películas con la esperanza de que alguna me salga bien… A él le han salido bien bastantes. Por mucho que le quieran cancelar, hay que darle al César lo que es del César. A mí me interesan todos los géneros: una comedia musical, una romántica… Mi madre, cuando veía Torrente, me decía: “Yo creo que tú harías muy bien una comedia romántica”… Pobre mujer… En aquel momento yo estaba centrado en hacer esa salvajada. Me apetecía hacer una película entre el neorrealismo y el underground que gustara mucho a mis amiguetes. Cuando vi que encandilaba a más gente, entendí que, si apretaba un poquito, su eco se podía amplificar. Siempre voy retándome con proyectos que me diviertan. Cuando algunos me preguntan por qué me metí en MasterChef, les respondo que para mí es un placer sentir curiosidad por aprender cosas nuevas pasados los 50. Torrente me ha dado licencia para jugar. Quiero todos los géneros cinematográficos para mí y poder hacer lo que me apetece. Ahora cierro esta trilogía, pero igual dentro de cuatro años me llevo a esta familia a la jungla y hago una de Los Goonies que la gente se comerá con patatas si logro hacerla bien.

¿Lo de Torrente Presidente va en serio?

Totalmente en serio y totalmente en coña. Es una idea que me gusta mucho, pero hay que ponerse y hacerla. Yo me dedico de lleno a los proyectos que me interesan y que veo más fácil de colocar en su sitio. ¿Cambio el éxito de este cine familiar veraniego por un Torrente Presidente, que va a ser una burrada estratosférica? No me apetece cortar este flujo. Llevo tres veranos seguidos haciendo la película española más taquillera del año. Me siento en casa. Soy como Nadal. Voy a por la cuarta.

En estos momentos grabas también A todo tren, 2.

Que estará en los cines en Navidad. 

“¿Cambio el éxito de este cine familiar veraniego por un Torrente Presidente, que va a ser una burrada estratosférica? Llevo tres veranos seguidos haciendo la película española más taquillera del año. Me siento en casa. Soy como Nadal”

Hazme un guiño en modo flash para el reparto:

Toni Acosta

La amo.

Loles León

“La amo”, entre comillas. Es un bicho divertido.

Silvia Abril

La megapayasa.

Leo Harlem

El puro cine clásico. No es Marlon Brando, pero es gracioso, y es de los pocos con quien puedo hablar media hora sobre Burt Lancaster o Kirk Douglas.

Carlos Iglesias

He tenido mucha suerte con él. Me ha hecho olvidar totalmente al Resines actor, no al Resines amigo. Su arco de interpretación me ha venido hasta mejor para el abuelo que habíamos escrito.

Martina D' Antiochia

La admiro. Ha grabado un disco, tiene siete libros publicados que ya quisieran algunos superventas, su canal de YouTube es una bomba… Es una persona muy interesante.

Luna Fulgencio

Es la nueva Penélope Cruz. Tiene una cara que engancha a la cámara y disfruta tanto…  En la película tiene ráfagas de Norma Desmond en El crepúsculo de los dioses.

Calma Segura

¡Es tan como yo!

Sirena Segura

Un torbellino.

Carlos González Morollón

Carlitos es un tipo impredecible. Hace unas reflexiones muy interesantes. Es muy inspirador para su propio personaje, porque piensa cosas en las que no cae un adulto, y eso aporta mucho a las películas, porque son ideas que sorprenden. Uno de los retos de un padre es responder convincentemente a preguntas cuyas respuestas a veces no sabemos.

Diego Arroba

Buena gente y un tío fresco. En Padre no hay más que uno, 2 aparece casi de refilón. Me dijo: “Joe, macho, te agradezco el papel, pero es que no he dicho ni una frase”. Aquí se crece. En A todo tren, también. Es un tío con talento, mucho magnetismo y vis cómica. Tuve muy buen feeling con él desde el principio.

Omar Montes

Le veía muy por encima en los programas del corazón de la tele, como novio de Chabelita. Imagínate el concepto. Ni bueno, ni malo, ni regular. Pero coincidí con él en El Desafío y me encontré con un tío con una sorna, una retranca, un cinismo cachondo vacilón y una inteligencia… Me cayó muy bien. Me conquistó enseguida. Es fan de Torrente y es de Carabanchel, mi barrio. Lo nuestro fue un amor a primera vista.

Santiago Segura

Me encanta. Muy buen chaval. Llega siempre a la hora. Es el mejor director con el que he trabajado, y el actor que siempre quiero tener a mi lado…

“Si no hubo baby-boom durante el confinamiento, ya no sé qué podemos hacer”

¿El casting de tus películas es cosa tuya?

Sí. Empecé en Torrente 1, cuando me dijeron que se encargaría del casting una a la que yo había enviado muchas veces mi currículo y nunca me había llamado para nada… El casting es básico. No sé cómo hay gente que deja que se lo hagan desde fuera. A mí me ayuda mucho tener a los actores en la cabeza al escribir los guiones. Aunque luego te puedes llevar disgustos si un actor en el que has pensado no puede estar. Incluso, a veces, estás jodido durante años, porque te das cuenta de que ese papel lo tendría que haber hecho otro.

¿Qué opina tu mujer de esta saga que inunda de oxitocina las salas de España?

Le encanta. Jamás había mostrado este interés por mi obra. ¡Cómo se nota que están las dos niñas! Ahora está todo el rato publicando cosa en redes, que si la película para acá, que si la película para allá…

¿Qué papel ha tenido ella en este viaje del Segura de los relatos porno con ribetes satánicos al Santiago apóstol de los hogares alegres?

Ha aportado dos de las actrices más importantes de la película. Sin eso, seguramente no habríamos tenido este éxito…

Ahora que ya no ganamos mundiales, ¿no cree que su trilogía podría engendrar un baby-boom?

Si no hubo baby-boom durante el confinamiento, ya no sé qué podemos hacer.

Has superado a Tarantino en número de películas dirigidas, pero todavía te queda para llegar a las veinticinco de Almodóvar…

Me queda bastante. Almodóvar no llega al ritmo de Woody Allen, pero casi-casi. Está ahí apretando todo el rato.

¿Quieres bajar el ritmo?

No. Mientras el cuerpo aguante y el público demande, tiraremos.

“Esta saga es un homenaje a mi madre. Mi gran pena es que ella no la haya visto, porque me habría dicho: “¡Muy bien, hijo, ya sabía yo que tú llevabas eso dentro!”

Hace años, decías en El Mundo: “Nunca me he empeñado en ser outsider, marginal, rebelde y cutre. Lo soy porque no me queda más remedio”. ¿Hoy eres más o menos mejor persona que cuando pusiste tu primer pie en el cine?

Siempre me he considerado una no-mala-persona. Nunca he tratado de dañar o perjudicar a alguien intencionadamente.

¿El cine te ha redimido?

Desde que vi Mary Poppins a los tres años, el cine me ha acompañado siempre y me ha dado los momentos más felices de mi vida. “Redimir” me parece un verbo excesivo. Recuerdo una infancia feliz en la que, cuando me ponía enfermo, veía Embrujada o Superagente 86, que las echaban mientras estaba en el colegio. ¿Por qué tenía que ir a clase si estaban poniendo en la tele de mi casa esas maravillas? Yo soy de esos que calentó el termómetro en la lámpara en más de una ocasión para quedarme viendo la tele, y para estar con mi madre, porque mi madre era una madre de esas que ya no quedan. Me mimaba tanto… Me llamaban “enmadrao”.

Madre no hay más que una.

Esta saga es un homenaje a mi madre. Mi gran pena es que ella no la haya visto, porque me habría dicho: “¡Muy bien, hijo, ya sabía yo que tú llevabas eso dentro!”.

¿Eres un padre a su medida?

Yo quiero ser como mi madre, pero mis hijas son un poquito más secas, como su madre… Yo quiero más cariño. Un día les dije: “Vamos a ver, cuando papá entre en casa, os levantáis, y venís corriendo a darme un abrazo, que es lo que he visto en las películas. Si no, me compro un perro…”. Lo hicieron durante un tiempo, pero ya han crecido, y pasan…

“Tengo muy dentro la idea del showman que disfruta haciéndolo pasar bien a los demás. Hay quien me ve frío y calculador. Yo me veo como una persona que busca disfrutar entre la gente”

¿Antes de Padre no hay más que uno habíamos subestimado tu sensibilidad?

Los que no me conocían, ¡por supuesto! ¡Qué tiene que ver que yo cocine los mejores callos de Madrid para que, de repente, te haga un suflé de limón, que me sale riquísimo! Tengo muy dentro la idea del showman que disfruta haciéndolo pasar bien a los demás. Hay quien me ve frío y calculador. Yo me veo como una persona que busca disfrutar entre la gente.

¿Esa naturalidad es parte de tu prestigio?

Pues igual.

¿Por qué has tenido tanta suerte?

Me encanta esta pregunta… El otro día hablábamos en una cena sobre Torrente y tal, y mi mujer, que tiene ese empeño de ponerme en mi sitio -si mi sitio fuera estar debajo del felpudo…-, dijo que aquello había sido suerte. El otro día, un taxista bajó la ventanilla y me gritó: “¡Segura, eres un crack!” y mi mujer apuntó: “Pues será para él…”. Con una persona así al lado, no me voy a venir arriba, de momento. Así que sí, tengo mucha suerte, y doy gracias a los cielos y pido seguir teniéndola. En realidad, la suerte es despertarse cada día, abrir los ojos y asumir que somos unos putos privilegiados. Agradecer lo que tenemos es un valor que no quiero que se pierda nunca, al menos en mi casa. ¿A quién damos gracias? ¿Al Señor? ¿A la naturaleza? No sé. Ser agradecidos es una buena costumbre. La queja permanente es muy molesta para uno mismo y para los demás. La tristeza es una de las cosas que más envejecen y desgastan, pero, claro, hasta que no salga un estudio en American Science no lo podremos ratificar… ¡Yo tengo muchas ganas de estar contento!

“La tristeza es una de las cosas que más envejecen y desgastan, pero, claro, hasta que no salga un estudio  en American Science no lo podremos ratificar... ¡Yo tengo muchas ganas de estar contento!”

 

Raphael, apoteósico en Starlite

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