Defensa

El Arma de Caballería alerta de la vulnerabilidad de los 8x8 y reclama mayor protección

Lamenta que el Ejército de Tierra no haya incluido en los Vehículos de Combate sobre Ruedas algún sistema para neutralizar misiles contracarro

Vehículo de Combate sobre Ruedas 8x8.
photo_camera Vehículo de Combate sobre Ruedas 8x8.

El programa del 8x8 ya tiene cuatro empresas a las que el Ministerio de Defensa ha impulsado a que formen una sociedad que se encargará de fabricar los 348 Vehículos de Combate sobre Ruedas (VCR), vitales para el Ejército de Tierra.

Este proyecto tecnológico ha estado salpicado de polémicas, retrasos, obstáculos... hasta el punto de que el Ejército de Tierra ya hace tiempo que dejó de contar, como estaba previsto, con recibir las primeras unidades en 2020.

Entre las unidades de Tierra que recibirán los 8x8 se encuentran regimientos de Caballería. Confidencial Digital ha podido comprobar que entre el Arma de Caballería hay quien le ve ciertas carencias, concretamente de vulnerabilidad y defensa frente a ataques, al 8x8 tal y como está actualmente planteado.

Un análisis del Arma de Caballería

Esas objeciones se recogen en un  artículo del ‘Memorial de Caballería’, la publicación oficial del Arma de Caballería. Dirige la revista el coronel director de la Academia de Caballería de Valladolid, y su consejo de redacción lo forman miembros de la academia y oficiales de los regimientos de Caballería del Ejército de Tierra (‘Farnesio’ 12, ‘España’ 11, ‘Alcántara’ 10, ‘Montesa’ 3, ‘Lusitania’ 8, ‘Pavía’ 4).

En el número del mes de junio de 2020 se incluye un artículo con el título “El sistema de protección activa del futuro VCR 8x8 ‘Dragón’”, que no firma un oficial concreto de Caballería, sino que se atribuye al Departamento de Técnica Militar de la Academia de Caballería.

El artículo, por tanto, se centra no en la capacidad ofensiva del 8x8, en su capacidad interna, en la maniobrabilidad... sino en su defensa, en los sistemas que tendrá el 8x8, y sobre todo, en los que a su juicio debería tener, aunque no se estén considerando.

Echa de menos la “protección activa”

El Arma de Caballería se centra en los llamados “sistemas de protección activa”: es decir, no simplemente el blindaje del vehículo, sino sistemas que se basan en evitar el impacto de armas contra el vehículo que lo porta mediante la detección temprana de las amenazas y la reducción de la efectividad del arma.

El reproche que fundamenta todo este análisis es que este es “un aspecto no recogido en el programa tecnológico «PT-1: Incremento de la seguridad»”, uno de los seis programas que puso en marcha el Ejército de Tierra para diseñar el 8x8 en base a las necesidades operativas que necesitaba satisfacer.

En el ‘Memorial de Caballería’ se destaca que “el Ejército de Tierra quería recoger en este programa los avances técnicos disponibles en este ámbito en el mercado”, y por eso “inicialmente los sistemas de protección activa se estaban considerando para incluirlos en este programa”.

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Sin embargo, “parece que finalmente no se han considerado, aunque se realizaron algunos estudios sobre su viabilidad. Sin embargo, la tendencia de los países de nuestro entorno es apostar firmemente por estos sistemas”, añaden desde el Departamento de Técnica Militar de la Academia de Caballería.

Poca tolerancia social a las bajas en combate

En el artículo se explica que “hace más de 20 años el Ejército observó una carencia fundamental: la escasa protección de los vehículos ante la amenaza de medios explosivos improvisados (IED) y de lanzagranadas (RPG)”.

Estos riegos para los vehículos “son cada vez más frecuentes en los escenarios donde las Fuerzas Armadas españolas despliegan”, de ahí que para solventar esta carencia en 2008 el Ejército de Tierra compró 346 vehículos Iveco LMV Lince y 150 RG-31 Mk5E Nyala “buscando disminuir el riesgo frente IED en misiones en el exterior”. “Después de más de 20 años”, afirma el artículo, “es el momento de trasladar esta tecnología a los vehículos de combate y poder hacer frente a otras amenazas”.

Reflexionan también sobre el hecho de que “la sociedad occidental tiene escasa tolerancia a sufrir bajas en combate y parte de ella no acepta que haya conciudadanos que pierdan su vida fuera de sus fronteras. Este cambio de mentalidad ha propiciado que la industria armamentística busque sistemas para proteger las tripulaciones, más allá del blindaje”.

De ahí que industrias militares y ejércitos de todo el mundo estén tratando de aumentar la protección sin aumentar el blindaje, mediante la instalación de sistemas de protección activa.

Los miembros de la Academia de Caballería repasan en su estudio una larga serie de sistemas de protección activa que existen en el mercado y que distintas empresas ofrecen: sensores y alertadores láser, perturbadores infrarrojos que desvían el proyectil, granadas de humo que ocultan el vehículo, misiles anti-misiles, explosivos que detonan el proyectil a una distancia que no dañe el vehículo...

Mejor contemplarlo ya que instalarlo después

Tras citar muchas de los posibles sistemas de protección activa que se podrían instalar en los futuros 8x8, el artículo del ‘Memorial de Caballería’ concluyen que “hay sistemas de protección que deberían ser tenidos en cuenta, como «los sistemas de protección activa» que acabamos de ver”.

Partiendo de esa propuesta de que Defensa debería contemplar estos sistemas que no se recogen en el programa tecnológico “Incremento de la seguridad” para los Vehículos de Combate sobre Ruedas, los autores del artículo argumentan que aunque a posteriori se podrían acoplar, “lo ideal sería que vinieran de serie o al menos los vehículos estuviesen preparados para integrar medidas defensivas complementarias a medida que vayan entrando en servicio: sistemas de defensa activa y cualquier otro tipo de contramedidas”.

Subrayan que lo más sencillo es contemplarlo desde los inicios, antes de fabricar los vehículos, ya que “si en esta fase no se tiene en cuenta, integrarlo en el futuro será problemático. Solo tenemos que recordar las dificultades encontradas con los inhibidores de frecuencia en las misiones en el exterior para ver lo difícil que es integrar un nuevo sistema en un vehículo de combate. Además, todos sabemos lo difícil que es introducir un nuevo componente en las ya abarrotadas torres de los vehículos de combate, llámese cámara térmica, BMS…”.

El modelo de la israelí Rafael

Proponen un modelo concreto: el Trophy, creado por Rafael Advanced Defense Systems Ltd. Esta empresa israelí iba a participar en el programa 8x8 con una de las torres de armas, pero finalmente Defensa ha optado por la española Escribano.

Según los autores, el Trophy es el referente de los sistemas de protección activa «hard-kill», es decir, que destruyen la amenaza. Consiste en unos radares que detectan misiles anticarro, municiones de artillería, granadas propulsadas por cohete o proyectiles disparados por cañones sin retroceso.

Entonces unos lanzadores apuntan al objetivo y disparan una andanada de pequeños proyectiles formados a partir de planchas de acero recubiertas de explosivo, que impactan contra la amenaza a la distancia adecuada para golpearla de forma que su cabeza de guerra no se inicie.

“Si montáramos el Trophy en el VCR 8x8 quedaría distribuido exteriormente de una forma similar al LAV-III de la fotografía 9. En la zona central se ubicarían los equipos lanzadores contramedida, uno a cada lado, atornillados sobre un bastidor al techo de la barcaza. Los cuatro equipos radar de detección de señal quedarían ubicados de manera que cubrieran los 360º. Además el procesador central y la caja de mando deberían estar integrada en el interior de barcaza. También se debería añadir una unidad de potencia si el vehículo se ve afectado con la instalación de este nuevo sistema”, teorizan, aunque vuelven a insistir en que “lo ideal es desarrollar el vehículo desde las primeras fases del desarrollo para que no sea un sistema superpuesto sino integrado en él”.

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