Defensa

Defensa reconoce que no tiene un protocolo antisuicidios ni datos de militares muertos por esta causa

El ministerio asegura que sólo cabe que los familiares del fallecido lo comuniquen una vez que un juez declara que ese ha sido el motivo de la muerte

Mujeres militares (Foto: Marco Romero/MDE).
photo_camera Mujeres militares (Foto: Marco Romero/MDE).

Ni sabe cuántos militares se han quitado la vida en los últimos años, ni tiene un protocolo específicamente dirigido a evitar los suicidios. Así lo reconoce por escrito el Ministerio de Defensa.

Confidencial Digital ha tenido acceso a la respuesta que el departamento de Margarita Robles dio a una consulta reciente para solicitarle datos sobre acoso laboral, suicidio y bajas psiquiátricas en las Fuerzas Armadas.

La respuesta a esta solicitud, registrada ante la Unidad de Información de Transparencia del Ministerio de Defensa, la firmó el director general de Personal del ministerio, el general de División del Cuerpo de Intendencia de la Armada José Ramón Velón Ororbia.

Sin protocolo de prevención de suicidios

El solicitante quiso saber “cuántas veces se ha activado el protocolo de prevención de suicidios en los últimos seis años” en las Fuerzas Armadas, desglosando los datos por ejércitos, escalas militares y comunidades autónomas.

La respuesta fue que “a nivel Ministerio de Defensa no se dispone de un protocolo como tal de prevención de suicidios, por lo que no se pueden facilitar los datos solicitados”.

Eso sí, a renglón seguido indicó el ministerio que “cabría hacer alusión la labor preventiva que realiza cualquier militar en base a los preceptos que recogen las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas en lo concerniente a la constante preocupación del militar respecto a sus subordinados, así como la propia labor que llevan a cabo de forma habitual los servicios sanitarios de las Unidades”.

“Se desconocen los datos”

A Defensa también le preguntaron “en los casos de suicidios confirmados, cuántos de esos militares se habían sometido a reconocimiento medico periódico, en los dos años previos a su fallecimiento”.

El ministerio asegura que “se desconocen los datos clasificados judicialmente como suicidios, por lo que no es posible facilitar de modo fehaciente la información solicitada”.

Sólo cabe que “una vez declarados como tal por el juez, pueden ser comunicados o no al Ministerio de Defensa por parte de los familiares en virtud de la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales”.

 

Por ello, dio una respuesta similar a la pregunta de cuántas indemnizaciones se ha pagado a las familias de militares que han cometido el acto de suicidio, en los últimos seis años.

“Dado que en lo relativo a suicidios se desconocen los datos clasificados judicialmente como tal, la información relativa a las indemnizaciones que por esta causa podrían haber correspondido, no puede facilitarse al no existir certeza de que la misma se corresponda, de modo fehaciente con el supuesto planteado por parte del interesado”, indica Defensa.

Siete casos en tres años y medio

Sin embargo, hace tres años Defensa sí dio datos de suicidios en las Fuerzas Armadas. Ante otra solicitud de Transparencia muy similar, respondió con cifras de “suicidios confirmados”: cuatro en el año 2016, uno en 2017, uno en 2018 y otro entre enero y julio de 2019.

En total fueron siete suicidios entre 2016 y julio de 2019, tres años y medio

No facilitó información sobre cuántos informes habían elevado las unidades de los ejércitos sobre acoso laboral, suicidios y bajas de carácter psiquiátrico: “Teniendo en cuenta el enorme número de efectivos que componen las Fuerzas Armadas y la dispersión geográfica de las unidades donde se encuentran encuadrados, la averiguación y procesamiento de los datos solicitados requeriría una profusa concatenación de actividades previas de elaboración, una labor prolija y en ocasiones inabordable”.

Preguntado sobre el número de bajas por motivos psiquiátricos, contestó que “las bajas médicas se graban en la base de datos de personal SIPERDEF”, del ministerio, pero al tratarse de datos especialmente protegidos por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la información sobre el motivo de la baja no queda registrada y por ello no es posible discernir las bajas psiquiátricas del resto de bajas”.

Acoso sexual y laboral

En relación con las bajas psicológicas y los suicidios se apunta en ocasiones la existencia de episodios de acoso laboral y acoso sexual, por parte de compañeros o mandos de las Fuerzas Armadas.

Sobre este fenómeno, por ejemplo el Ejército del Aire reveló en 2020 que en los cinco años anteriores se habían conocido siete casos de acoso sexual: en la Escuela Militar de Paracaidismo (Alcantarilla, Murcia) en 2016, abierto en vía penal; en la Base Aérea de Cuatro Vientos (Madrid) en 2017, abierto en vía penal; en la Agrupación Cuartel General del Aire (Madrid) en 2018, cerrado en vía penal y sobreseído; en el Grupo de Automóviles (Madrid) en 2019, abierto en vía penal; en la Academia General del Aire (San Javier, Murcia), en 2019, abierto en vía disciplinaria; en el Ala 14 (Albacete), en 2019, abierto en vía penal; y en el Centro Logístico de Intendencia (Torrejón de Ardoz, Madrid), en 2019 abierto en vía disciplinaria.

También en el Ejército del Aire se habían sucedido seis denuncias en cinco años en el marco del Protocolo de Actuación frente al Acoso Laboral de la Administración General del Estado. Afectaban a personal civil en la Maestranza Aérea de Sevilla, el Centro Deportivo Social y Cultural Militar Barberán y Collar (Madrid), la Base Aérea de Armilla (Granada), la Maestranza Aérea de Albacete, la Maestranza Aérea de Madrid y el Colegio Menor Nuestra Señora de Loreto (Madrid). En todos estos casos se declaró que no hubo acoso laboral.

Cuatro Vientos, Hoyo de Manzanares...

ECD ha revelado en los últimos años algunos casos de militares que fueron encontrados muertos, algunos en circunstancias que hicieron sospechar que se habían suicidado, bien ahorcándose, bien disparándose con un arma.

Estas muertes se investigan, normalmente por juzgados togados militares, para tratar de averiguar las causas del fallecimiento.

En el Ejército de Tierra han sucedido muertes como la de un soldado del Regimiento de Defensa NBQ “Valencia” nº 1, que antes de aparecer ahorcado en un parque de la ciudad de Valencia, dejó escrito en Facebook un mensaje contra dos capitanes enfermeros de su unidad, por no darle de alta tras una baja médica.

En la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares (Madrid) fue encontrado sin vida un sargento alumno en 2019.

El Ejército del Aire concentró en 2021 varias muertes de este tipo, no producidas por accidentes ni circunstancias relacionadas con maniobras o ejercicios. A un soldado del Aeródromo Militar de Santiago de Compostela lo encontraron muerto en su casa; un cabo 1º apareció ahorcado en su habitación del pabellón de tropa de la base de Cuatro Vientos; y en el Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 1 (Acuartelamiento Aéreo El Frasno, en la provincia de Zaragoza, muy cerca de Calatayud), se investigó la muerte de un cabo mayor por un disparo.

Militares y guardias civiles

Desde la Asociación ‘Cuestión de Justicia y Honor’, dedicada a denunciar casos de acoso laboral dentro de las Fuerzas Armadas e irregularidades de mandos, critican que el Ministerio de Defensa reconoce no contabilizar las muertes por suicidio, excepto si son las familias quienes lo solicitan, “es decir, el ministerio evita tener una estadística real de suicidios de nuestros militares externalizándolos casos y sumándolo a las estadísticas generales, evitando hacer las investigaciones correspondientes de las posibles causa-efecto laborales”.

Lamenta esta asociación que los militares y los guardias civiles, “por su naturaleza militar, tienen restringido el apoyo y acceso a instrumentos que sí están al alcance de otras profesiones para velar por el respeto a sus derechos”.

A su juicio, eso provoca que en ocasiones se encuentren “indefensos” para resolver conflictos laborales internos, conflictos administrativos, jurídicos o médicos que pueden llegar a posibles casos de acoso laboral en el desempeño de sus actividades cotidianas, “que en muchas ocasiones derivan en bajas médicas psicológicas que puedan ser causantes potenciales que avoquen al suicidio”.

“Esta desgraciada realidad se refleja en todos los ámbitos laborales y personales de la población, aunque en las Fuerzas y Cuerpos de seguridad de Estado y Fuerzas Armadas se ven especialmente afectados”, apunta esta asociación, “triplicando el número de muertes por suicidio respecto al del resto de la población sobre las estadísticas que se han podido registrar”.

Iniciativa en Aragón

Tras reconocer el Ministerio de Defensa que “no se dispone de un protocolo como tal de prevención de suicidios”, la Asociación ‘Cuestión de Justicia y Honor’ subraya que “la confección de dicho protocolo es no solo de obligada necesidad y posterior cumplimiento, ya que el propio Ministerio de Defensa del que es titular doña Margarita Robles, evita y deja que las familias en un momento tan duro decidan si él se considera dentro del ministerio o fuera, después de haber reconocido que no realizan ese cometido”.

Por eso señalan las dudas sobre la falta de interés para con las posibles víctimas del suicidio por parte de las autoridades del Ministerio de Defensa y mandos militares, “al continuar sin protocolos de prevención, sin estadísticas y sin investigaciones de las causas”.

Apuntan que las Cortes de Aragón aprobaron en mayo, a iniciativa de Ciudadanos, una Proposición No de Ley sobre la prevención del suicidio de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, y fuerzas armadas, por la que se insta al Gobierno a realizar un protocolo de prevención al suicidio efectivo y real.

Además de reclamar un protocolo de prevención y una labor estadística, también solicita la asociación que se aumente el compromiso del personal sanitario de las Fuerzas Armadas en la prevención del suicidio entre los militares.

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