Política

Los falangistas “armarán mucho ruido” si el Gobierno exhuma a José Antonio Primo de Rivera

La nueva Ley de Memoria Democrática afectará al Valle de los Caídos. Preparan una respuesta más contundente que la que se registró con Franco

Marcha falangista al Valle de los Caídos en 2017.
photo_camera Marcha falangista al Valle de los Caídos en 2017.

La exhumación de los restos de Francisco Franco no ha cerrado el capítulo de la Memoria Histórica para el Gobierno de Pedro Sánchez, que, de la mano de Carmen Calvo, prepara una nueva ley, denominada ahora de Memoria Democrática.

El anuncio del Gobierno de que va a tramitar la llamada Ley de Memoria Democrática ha puesto en alerta a los seguidores de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange y mito ideológico en el que la dictadura franquista basó su sustento ideológico a través del Movimiento Nacional.

Ya durante el largo y accidentado proceso legal para sacar del Valle de los Caídos el féretro de Franco, asesores del Ministerio de Justicia plantearon que a medio y largo plazo tendrían que salir también de allí los restos de José Antonio Primo de Rivera.

Víctima de la guerra civil

El fundador de Falange sí es víctima de la Guerra Civil -a diferencia de Franco, motivo por el que se justificó la necesidad de exhumarlo-, ya que fue fusilado por el bando republicano en Alicante, el 20 de noviembre de 1936, a los cuatro meses de empezar la contienda.

El Ministerio de la Presidencia, de Carmen Calvo, planea llevar a cabo una “resignificación” del Valle de los Caídos, en la que podría no encajar el hecho de mantener enterrado a Primo de Rivera en un lugar tan destacado: delante del altar de la basílica, con una enorme lápida visible en el suelo.

Podemos e IU ya lo pidieron

Podemos e Izquierda Unida lanzaron ya peticiones en ese sentido antes de entrar en el Gobierno. IU presentó en 2018, a las pocas semanas de que Pedro Sánchez ganara la moción de censura a Mariano Rajoy, una proposición sobre el Valle de los Caídos que reclamaba exhumar tanto a Franco como a Primo de Rivera.

Unos meses después, Podemos lanzó su propio plan. Aún gobernaba en solitario el PSOE, y el partido de Pablo Iglesias lanzó una propuesta de “resignificación” del Valle de los Caídos, con el nombre “Exhumar el franquismo. Recuperemos el Valle de Cuelgamuros para la democracia”.

Podemos señalaba que “durante estos meses la exhumación de Franco ha acaparado los debates y esto ha hecho que se haya invisibilizado a José Antonio Primo de Rivera, quien, como se sabe, no es una simple «víctima de la Guerra Civil»”.

Culto fascista

Sobre Primo de Rivera, reclamaban su traslado, teniendo en cuenta que “debe evitarse que el nuevo emplazamiento para los restos de Primo de Rivera se convierta en un lugar de culto fascista. Tenemos que recordar que su exhumación está incluida en la proposición no de ley aprobada por el Congreso el año pasado y en el informe del Comité de Expertos creado por Zapatero en el 2011 sobre el futuro del Valle, y que sirve como base del proceso actual. Por todo ello, entendemos que no hay excusas para no exhumar el cuerpo de José Antonio Primo de Rivera del Valle”.

Ahora, tanto Pablo Iglesias como Alberto Garzón, líderes de Podemos e IU, son ministros del Gobierno de Pedro Sánchez, lo que podría empujar más aún a que se lleve a cabo esa exhumación.

El pronóstico de un asesor de Justicia

A ello se añade que el asesor del Ministerio de Justicia para asuntos de Memoria Histórica Eduardo Ranz se pronunció en la misma línea. Una vez encarrilada la exhumación de Franco, señaló que esperaba que el siguiente fuera Primo de Rivera.

Al ser víctima de la guerra, a diferencia de Franco, ya advirtió que sería necesaria otra reforma legal. Según Ranz, se podría entender que el que el fundador de Falange permanezca enterrado en el Valle de los Caídos va contra lo proclamado en la Ley de Memoria Histórica, de que este lugar “se consagre como un lugar destinado a honrar y rehabilitar la memoria de todos los fallecidos en la Guerra y la represión política posterior”, y de que se eviten actos de exaltación del franquismo.

El cambio de la ley está en marcha aunque con retraso, ya que Carmen Calvo anunció que el proyecto se aprobaría en julio y no ha sido así.

Borrar cualquier resto del franquismo

El empeño del Ejecutivo PSOE-Podemos es dar una vuelta de tuerca más a la Ley de Memoria Histórica de Zapatero, y borrar cualquier mínima señal de exaltación del franquismo, desde la existencia de la Fundación Nacional Francisco Franco (que pretenden ilegalizar), hasta los monumentos y calles que persisten con recuerdos de la dictadura.

Una vez aprobada la nueva Ley de Memoria Democrática, lo previsible es que el Gobierno de España activara un procedimiento similar al que se inició para trasladar los restos del dictador.

Los falangistas se preparan

Los primeros que tienen claro que la exhumación de José Antonio Primo de Rivera puede ser una de las primeras consecuencias de la Ley de Memoria Democrática que prepara la vicepresidenta Carmen Calvo son los falangistas.

Confidencial Digital ha podido saber que distintas Falanges y grupos afines tienen asumido que esa va a ser una ‘batalla’ que tendrán que dar en los próximos meses o años. Y lo plantean así: en términos de oposición frontal.

Para empezar, los falangistas tienen muy claro que sacar a su fundador del Valle de los Caídos va a ser una prioridad, una vez se complete en las Cortes Generales la tramitación de la Ley de Memoria Democrática.

Desde FE-La Falange, su jefe nacional Manuel Andrino asegura que están convencidos de que el Gobierno “sin ningún género de dudas” va a trasladar los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera, en lo que a su juicio sería “una nueva cortina de humo en forma de profanación de un lugar sagrado y de un cuerpo ya suficientemente vilipendiado y ultrajado en vida”.

Añade que “lo único que falta por saber es si montarán el circo mediático que utilizaron en la anterior profanación, o lo harán a escondidas, con nocturnidad y alevosía”, y lo relacionan con la crisis provocada por el coronavirus: apunta que quizás, como la de Franco, se retransmita esa nueva exhumación “para esconder la gestión realizada con la pandemia del Covid-19, y que ha costado la vida a casi cincuenta mil españoles, y donde se ha escondido la verdad de las cifras para minimizar su actuación inútil, ineficaz y criminal. Este gobierno prefiere centrarse en gestionar los restos de fallecidos hace más de ochenta años, que en mantener vivos a los españoles del siglo XXI”.

Y ya han estudiado las posibilidades de oponerse a estos planes. El caso tendría diferencias notables con el de Franco, principalmente porque contra la exhumación de los restos de José Antonio Primo de Rivera no habría una oposición familiar, como ocurrió con la de Franco.

La familia no se opondrá como los Franco

Los falangistas actuales lamentan que los familiares de Primo de Rivera que quedan vivos ni siquiera son ya fieles a la ideología que impulsara José Antonio.

El fundador de Falange no tuvo hijos, pero sí sobrinos, varios de ellos ligados en el pasado al régimen de Franco. Por eso han sido considerados ‘herederos’ del fundador.

“Pero son gente que está en consejos de administración de empresas, bien colocados, y ahora no querrían armar ningún lío” si el Gobierno PSOE-Podemos decide trasladar los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera, pronostican fuentes falangistas.

El jefe nacional de FE-La Falange asegura sobre este frente que “los mensajes que nos llegan de la familia Primo de Rivera son contradictorios y poco claros. Como es lógico, nos gustaría que fueran todo lo contundentes e inflexibles que exige la profanación del cuerpo de José Antonio, pero parece que no van a ir por ahí los tiros”.

Por contra, pone en valor la actitud de la familia Franco, “que luchó y peleó lo indecible para evitar el atropello legal y moral que por fin se produjo, y que puso en jaque, no solo al Gobierno, sino al sistema en su conjunto, que no podía permitir un revés de esas características, después de ocupar un recinto sagrado, militarmente, con armas y con uniformes, impidiendo el culto y el paso a los fieles”.

Sin batalla judicial

Por ello, no habría batalla judicial por parte de los familiares del fundador de la Falange como la que plantearon los descendientes de Franco. Éstos presentaron recursos administrativos en la instrucción del expediente por el Ministerio de Justicia, y además recurrieron al Tribunal Supremo, todo con objeto de obstaculizar, o al menos retrasar, el cambio de lugar de enterramiento del dictador.

Su último movimiento ha sido llevar el asunto ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ya que denuncian que el Gobierno ni siquiera les permitió enterrar a Franco en el panteón de la Catedral de la Almudena, donde ellos habían pensado hacerlo.

Algunos falangistas ven claro que, ante la decisión del Gobierno, en este caso los familiares de José Antonio Primo de Rivera se limitarían a acatarla y reinhumarlo en otro lugar.

El destino de los restos mortales podría ser el panteón familiar existente en la Basílica de la Merced, de Jerez de la Frontera, donde descansan los restos del dictador Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, y donde están, por ejemplo las cenizas de Miguel Primo de Rivera y Urquijo, procurador en Cortes franquista, amigo de Juan Carlos I desde jóvenes, figura relevante en los primeros pasos de la Transición y que fue alcalde de Jerez.

Tampoco la Fundación

Tampoco por parte del Fundación José Antonio Primo de Rivera, que apenas está operativa, se esperan acciones legales para evitar la exhumación.

Si acaso, podría haberla el prior de la abadía benedictina del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, que se opuso firmemente a la exhumación de Franco. Además, Cantera ha sido falangista: incluso formó parte de listas electorales en el pasado y aún hoy los seguidores de Primo de Rivera lo consideran uno de los suyos.

Así que, quienes sí se han conjurado para plantar cara a esos posibles planes del Gobierno son los falangistas. Su idea es ir a la vía judicial, aunque sin ninguna esperanza, ya que consideran a la justicia “manipulada y servil al poder político”, y que los magistrados del Tribunal Supremo y del Constitucional “dictan sentencias redactadas en la calle Ferraz o en la calle Génova”.

La alternativa que ya estudian es la movilización, la protesta, las acciones llamativas. “Los Franco optaron por confiar en los jueces y así les ha ido...”, comentan algunos.

“Somos más revolucionarios”

Por el momento se mantienen a la expectativa de los pasos que siga el Gobierno de Pedro Sánchez. Pero, si se llega a concretar el plan de sacar a José Antonio Primo de Rivera, reaccionarán. Lo harán con agitación en la calle, movilizaciones y protestas.

“Nosotros haremos lo que creamos conveniente, independientemente de lo que decida la familia”, asegura Manuel Andrino, ya que “a José Antonio lo mataron por ser el Jefe de La Falange, no por su apellido, ni por su altura, ni por el color de sus ojos”.

El traslado de los restos de Franco tan sólo movilizó ese día, en octubre de 2019, a unas decenas de personas que se concentraron a las puertas del Valle de los Caídos. La Guardia Civil desplegó un dispositivo muy potente, ante la previsión de que pudiera haber actos de boicot, cortes de carretera u otras acciones para obstaculizar el traslado.

De hecho, por eso se utilizó un helicóptero del Ejército del Aire (uno de los que trasladan a Pedro Sánchez) para llevar el féretro del Valle de los Caídos al cementerio de Mingorrubio-El Pardo, donde sí se concentraron más simpatizantes, incluido el teniente coronel Antonio Tejero, golpista del 23-F. Pero ahí quedó la agitación por la exhumación de Franco.

“Los franquistas que quedan son gente conservadora, de orden. Pero los falangistas somos más revolucionarios”, destacan, para distinguir las posibles reacciones que puede haber.

“Armar ruido”

Personas bien situadas en ambientes falangistas avanzan que su reacción será más contundente. Dará más que hablar, atraerá más miradas, incluso de fuera de España: “Vamos a armar mucho ruido”. Son conscientes de que no podrán impedir el traslado, si el Gobierno lo ejecuta, pero piensan mostrar una resistencia muy notable.

Por su parte, el jefe nacional de La Falange da por hecho que, cuando se produzca esa exhumación de Primo de Rivera, el Gobierno PSOE-Podemos “utilizará policías y jueces para reprimir a quienes nos movilicemos contra su decisión”.

En la línea de lo antes apunta, Andrino advierte que los falangistas “no somos eso que llaman ‘gente de orden’ que obedecen como borreguitos al uniformado de turno y que prefieren no tener problemas con esa llamada ‘justicia’ que nos detiene, condena y encarcela de forma arbitraria, ilegal e injusta”.

Tampoco adelanta en qué tipo de actos están pensando, pero subraya que “no haremos nada que no hayamos hecho antes, y que nadie espere inmolaciones ni suicidios colectivos, porque lo importante de José Antonio, es su legado y la forma que tuvo de vivir la política y la militancia”.

Marchas a pie y cohetes en el Valle

Hay que señalar que cada año en torno al 20 de noviembre, aniversario del fusilamiento de Primo de Rivera, falangistas de distintas facciones homenajean a su fundador y principal ideólogo con una marcha a pie.

El viernes más próximo al 20-N organizan una concentración en la calle Génova, en Madrid, donde se levantaba la casa natal de Primo de Rivera. Desde allí parte una marcha esa noche, que sale de la capital por Moncloa y que durante horas recorre a pie los 60 kilómetros que hay hasta el Valle de los Caídos.

Los falangistas van haciendo relevos para portar una corona de flores, que antes colocaban en la lápida de la tumba. Ahora está prohibido entrar a homenajear al fundador de Falange, por lo que realizan un acto fuera del recinto del Valle de los Caídos.

Se trata de un ejemplo del empeño de los falangistas por mantener la memoria de su fundador y por homenajearlo, lo que adelanta las movilizaciones que podrían llevar a cabo si se confirma la exhumación de los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera.

También hay que recordar que el día de la exhumación de Franco, varios militantes falangistas se acercaron al Valle de los Caídos por los montes, se grabaron un vídeo con la bandera de España y lanzaron varios cohetes como forma de protesta.

Las fuentes consultadas por ECD aseguran que esa acción sí la pudieron finalizar, pero otra no. La Guardia Civil abortó en el último momento otra acción reivindicativa, “más espectacular”, sobre la que prefieren no dar más detalles.

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