Un informe constata que es casi imposible limitar la utilización de dispositivos entre los militares, que quedan expuestos a ciberataques, campañas de desinformación, detección de la huella electromagnética...
Con la pandemia provocada por la Covid-19 y la aceleración (aún mayor) de la digitalización de pequeñas y grandes empresas ha quedado de relieve el manejo de infinidad de datos susceptibles de ser robados o secuestrados